Girona-Barça: da igual aquí que en Miami, el factor campo no existe

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Aprovechando que este fin de semana se disputa el Barça-Girona (recordad, domingo, 20:45) quería reflexionar sobre el enfrentamiento de la segunda vuelta y que más está dando que hablar desde que el señor Tebas, presidente de la Liga Profesional, propuso disputarlo en Estados Unidos. Todavía queda bastante para el Girona-Barça (26 de enero) pero aún no está nada claro dónde se va a disputar. A mí me da lo mismo. Soy un espectador global. Las posturas de los clubes implicados son a favor, porque indudablemente al Barça le beneficia en el intento de expansión mundial de su marca. Para el Girona puede que los objetivos sean más modestos (por ejemplo, que se conozca más en el globo la ciudad donde juega el equipo), pero igualmente legítimos. Las primeras voces en contra surgieron del sindicato de futbolistas, porque no se les tuvo en cuenta en ningún momento, y después de la Federación Española, que no da el OK porque se siente otra vez ninguneada por el poder cada vez más creciente de los clubes sobre el deporte que se supone maneja. Ya le pasó también con el robo del seleccionador por parte del Madrid a escasos 2 días del comienzo del último Mundial. Precisamente ha sido Lopetegui, ese traidor de España, uno de los que ha mostrado su desacuerdo porque, según él, sería adulterar una competición que señala que todos los equipos deben visitar el campo de todos los rivales. Puede que en otra época pudiera estar de acuerdo con Lopetegui, pero ahora no. Ahora da igual que el Girona-Barça se dispute aquí o en Miami, el factor campo no existe.

No existe, sobre todo, para los equipos grandes. Y la mejor prueba es que tanto Real Madrid como Barcelona han ganado en los últimos años más veces el Clásico en el campo del eterno rival que en el propio. Los jugadores profesionales ya no tienen miedo de jugar en ningún campo de España ni de Europa, como sí ocurría antaño. Antes, el desconocimiento, el temor a lo que se iban a encontrar (no se televisaba todo) y cierta permisividad de las autoridades, tanto deportivas como civiles (ahora es difícil que haya altercados fuera y dentro del campo, porque hay duras sanciones y clausuras de campo), hacía que pesara mucho el escenario del encuentro. Ahora puede que el ambiente quizá llegue a influir algo en algún árbitro o equipo novato en estas lides de primer nivel, pero no creo que al Barça le beneficie deportivamente jugar en Miami ese partido.

En primer lugar, porque en lugar de hacer unos 170 kilómetros de autobús entre ida y vuelta, los de Valverde deberán recorrer en avión 15.000 kilómetros y pasarse prácticamente un día entero de vuelo entre ir y venir. Para esas fechas se estará disputando la Copa, además de la Liga, por lo que un desplazamiento de esas características sólo puede perjudicar al Barça, seguro que con un calendario muchísimo más cargado que el Girona. El factor campo no existe ya y por eso también le doy la razón a Simeone cuando lleva tiempo intentando cargarse eso del valor doble de los goles conseguidos en campo contrario en las eliminatorias, sólo, claro, en el caso de que se juegue a una prórroga, porque ahí se favorece al equipo donde se juega la prórroga en perjuicio del visitante.

Por último quería deciros que pienso que esta iniciativa de jugar un partido de Liga en Estados Unidos, como la de jugar la Supercopa en Tánger, como la recién creada Liga de las Naciones, como la International Champions Cup (que ya enterró a los tradicionales torneos veraniegos de este país) o la cada vez mayor importancia e internacionalización que está cobrando la Champions League a lo único que conducen inexorablemente es a una paulatina y certera muerte, más temprano que tarde, de los torneos domésticos. Es muchísimo más fácil vender al mundo un Barça-Tottenham o un Barça-Inter de Milán que un Girona-Barça. No digamos ya un Barça contra cualquiera de los grandes rivales europeos. El fútbol tenderá cada vez más a dar al espectador lo que quiere ver (enfrentamientos entre potencias no entre adversarios desiguales) y ya no puede tardar mucho en cocerse y nacer una verdadera Liga Europea (todos contra todos), que sería un torneo de máximo nivel con los 20 clubes más importantes del continente: por ejemplo, Barça, Madrid, Atlético, Valencia, Manchester United, Manchester City, Liverpool, Chelsea, Milán, Juventus, Inter de Milán, Bayern, Dortmund, PSG, Marsella, Ajax, PSV, Oporto, Benfica y Celtic. 38 jornadas y todos contra todos. Con el tiempo los grandes duelos entre los grandes equipos europeos podrían darse cada fin de semana y dejar para entre semana las competiciones domésticas. No tengo ninguna duda de que sería más atractivo para la Aldea Global y que fabricaría un rey del fútbol mundial más justo de lo que es ahora.

(Foto/Autor: Messi marcó por debajo de la barrera en el último Barça-Girona/Fcbarcelona.es)

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