InMessionante victoria del Barça en Wembley (2-4)

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Tomo prestado el adjetivo de uno de los grupos que existen en Facebook sobre el argentino para el título porque me parece que fue una inMessionante victoria del Barça en Wembley (2-4). Impresionante fue la colosal figura de Messi. Marcó 2 goles, dio 2 palos, defendió, organizó, asistió, remató y decidió. Fue otra vez Di Stéfano redivivo. Pero impresionante fue también lo arropado que esta vez sí estuvo por el resto del equipo. Empezando por la gran novedad en el once de Valverde, Arthur, una pieza clave para que el equipo funcionara como antaño, como en los mejores partidos de la época de Guardiola o Luis Enrique. Parece que Valverde leyera este modesto blog, pues llevo tiempo insistiendo que Arthur era lo que podía necesitar el equipo. La última vez, lo podéis comprobar, justo después de empatar contra el Athletic en el anterior post. A través del pase y de la posesión es como históricamente mejor se ha defendido y ha atacado el Barça. Y el brasileño es un maestro en eso, en no perder el balón y distribuirlo con criterio, al modo en que solían hacerlo Xavi o Iniesta. Para su primer partido como quien dice en la élite europea tuvo una actuación soberbia. El buen inicio goleador de Dembélé y los galones de Rakitic y de Coutinho habían tapado el hueco que necesariamente debe tener Arthur en este equipo, entre otras cosas porque para que funcione Messi, el Barça debe manejar el encuentro y el ritmo que a él le conviene.

Además de eso, por supuesto, este partido contra el Tottenham debe servir como modelo para jugar el resto de los partidos importantes de esta temporada. Los azulgrana estuvieron desde el principio hasta el final tan intensos como sus rivales. Igualando la intensidad, el Barça acabará ganando el 90 o 95% de los partidos por su mayor calidad. ¿Por qué no corren y luchan así todos los días, incluido Messi? Porque sería imposible. El Tottenham jugó al 200% porque le iba casi la clasificación en ello. Ahora con 0 puntos, igual que el PSV tras su derrota contra el Inter (1-2) deberá ganar casi todos los partidos que le quedan para clasificarse. No creo que a ningún madridista se le ocurra ningunear esta gran victoria, porque este mismo equipo fue mucho mejor en la fase de grupos que el a la postre campeón de Europa. En Inglaterra perdió 3-1 y en el Bernabéu empató de milagro (1-1). Hacía mucho tiempo que el Barça no ganaba ningún partido fuera de casa en la Champions, pero lo hizo en su escenario mítico, Wembley, el campo donde ha ganado 2 trofeos, y ante un rival de tronío y que no desfalleció hasta el final.

Salió el Barça enchufadísimo. A los 2 minutos ya había marcado gracias a Coutinho en una mala salida de Lloris. Amplió su ventaja en un monumental remate de Rakitic de volea desde fuera del área. Su dominio en la primera parte fue absoluto, mucho mayor de lo que aparentaba ese 0-2. A la vuelta del descanso, Messi se encontró con el poste en dos ocasiones casi calcadas y prácticamente consecutivas, con tan mala suerte de que a la vuelta de la última, en una contra, Harry Kane le hizo un lío a Semedo y marcó el 1-2. Lo mejor que hizo el Barça entonces fue que recuperó otra vez la pelota, gracias a Arthur, y se puso a dar pases hasta que Messi abrió a Alba y éste le devolvió su asistencia preferida. Ni Coutinho ni Suárez tocaron el balón y el argentino lo colocó justó en el mismo palo que antes le había escupido dos goles. Eso sólo está al alcance del mejor jugador que se haya visto nunca en un campo de fútbol. Fue como decirle a la pelota, al poste y al mundo que quería marcar un gol por ese hueco y por sus redaños que iba a ser así. Lamela volvió a meter al Tottenham en el encuentro en un remate afortunado que golpeó en Lenglet y despistó a Ter Stegen. A pesar de este tanto, me parece que el central francés hizo un gran partido, en la línea general de todo el equipo. Ese 2-3 con 25 minutos por delante nos hizo temer lo peor, porque el Tottenham achuchaba y achuchaba como esos muñecos de Duracell. Pero el Barça se mantuvo firme y siguió compitiendo hasta lograr el 2-4 a falta de un minuto: robo de balón de Alba, dejada inteligente de Suárez y llegada en solitario de Messi para cruzar ante Lloris. El argentino acabó exhausto, como supongo todo el equipo. La paliza que se dieron todos fue considerable y no os extrañe que el domingo en Mestalla no haya el mismo nivel de activación. Quedan casi 4 días y la recuperación física es posible, pero la mental es tan importante como la otra. Después de un pico emocional tan alto como este, es fácil caer en la relajación. Y además ya sabemos que Messi está más decidido a ganar su 5ª Champions que su 10ª Liga.

(Foto/Autor: Messi, abrazado por Arhur, Alba y Coutinho/fcbarcelona.es)

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