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Madrid llora, Madrid ya no llora

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Estamos a las puertas de una nueva jornada de Liga y aún de resaca de la ida de los octavos de Copa, pero no quería dejar pasar la ocasión de comentar las jugadas que han marcado la agenda de los medios nacionales, la mayoría madridistas, por supuesto, durante los últimos días. Todo comenzó el domingo con la inesperada derrota del Madrid frente a la Real Sociedad (0-2) que dejó a los blancos a 10 puntos del liderato. Lo que en Barcelona a buen seguro sería catalogado como un drama de proporciones bíblicas, aquí en la capital se transformó, por obra y gracia de la Prensa del régimen y por arte de birlibirloque, en un ejercicio de indignación por el supuesto penalti no pitado a Vinicius. Lo primero que tengo que decir que para mí no es penalti. Yo crecí, como supongo muchos de vosotros, oyendo a los ex árbitros decir que en ese tipo de jugadas, si el portero tocaba el balón, no había penalti. Y la razón era muy sencilla, tras tocar el balón, el guardameta no podía desaparecer del espacio que ocupaba por arte de magia. El riesgo estaba ahí, en que el delantero tocase levemente el balón y lo pusiera lejos del alcance del portero. En ese caso la jugada era penalti claro. Aunque de forma leve, en este caso, Rulli sí toca la pelota. Si Vinicius no hubiese querido tropezar con el portero no habría arrastrado por el suelo su pierna izquierda buscando el contacto, sino que habría saltado limpiamente. Y no lo hizo porque el balón se había ido bastante lejos y llegaban más defensores que podían abortar la jugada. Para que me entendáis, Vinicius buscó el penalti. En el 90% de los casos, posiblemente se lo habrían pitado, pero esta vez Munuera Montero interpretó la jugada de la misma manera en que lo hago yo. El brasileño hace más por tirarse que el portero por derribarle. Al Madrid le pitan más penaltis a favor que a nadie, pero de eso pocos se enteran. Al contrario, como no le piten uno que supuestamente es muy claro, se enteran hasta en la luna. “¡Qué VARbaridad!”, exclamaban. El caso es que del Madrid llora, pasamos al Madrid ya no llora en poco tiempo, 3 días nada más.

Fue lo que tardó Gil Manzano, asociado con Mateu Lahoz en el VAR, en pitar el penalti de Gumbau a Odriozola en el Madrid-Leganés de Copa. Como decía la presidenta del club pepinero, si esa jugada era penalti entonces debería haber mínimo 10 ó 12 por encuentro. El VAR pasó en un momento de no valer para nada a ser simplemente imperfecto. Lo que muchos desconocen todavía es que en las jugadas de apreciación el VAR no va a intervenir nunca. Si el árbitro considera que Rulli toca primero el balón y que Vinicius fuerza su caída, no hay ninguna imagen que pueda contradecirle, porque es exactamente lo que ocurre. Si Gil Manzano piensa que Odriozola es derribado por Gumbau, pese a que ya entre en el área trastabillado y con unas enormes ganas de tirarse al suelo, Mateu Lahoz, un arbitro que siempre se ha caracterizado por permitir contactos mucho más intensos que esos, no puede contradecirle desde el VAR, porque no hay imágenes que digan lo contrario. No puede intervenir ni siquiera en el caso de que pensara que para él no era penalti. Entre otras cosas, porque si no lo partidos serían interminables. Tanto como los programas de tertulias deportivas, que han llenado horas y horas con el penalti de Vinicius. El VAR llega para corregir errores graves, no errores de apreciación de los árbitros, pero como lo que vio Munuera Montero no le gustó al Madrid se puso todo el sistema en cuestión.

Madrid lloraba y ahora ya no llora porque ha conseguido lo que quería, que es presionar a los árbitros para tomen las decisiones que le benefician. La jugada de Odriozola es una de tantas que caerá en el olvido enseguida. La de Vinicius, no, porque será considerada un error grave del VAR. Gil Manzano seguirá pitando tan tranquilo (al Barça le sacó un penalti clarísimo a Sergi Roberto fuera del área en Málaga, algo que, por ejemplo, ya no podrá hacer con el VAR porque le rectificarían), pero no así Munuera Montero. Sé que a algunos de vosotros no le gusta que hable de los árbitros porque lo considera un signo de debilidad. No es así en el caso del Madrid. Ni tampoco en el del Barça. No son quejas, dicen en la capital, es justicia. Y se les llena la boca. Quiero que entendáis cómo funciona en el caso del Madrid, para que cuando yo lo utilice en el caso del Barça lo entendáis. En lugar de criticar al equipo, aquí vuelcan sus iras en el colegiado y así los jugadores pueden rehacerse mentalmente, además de dejar el terreno abonado para la siguiente vez. Es como decirle al colegiado de turno, oye, mira lo que le pasó a tu colega, así que mira tú de no hacer lo mismo. Sé que el Barça no tiene el mismo poder mediático que el Madrid, al menos en este país (desconozco lo que ocurre fuera). Es una evidencia. Mi modesta labor es que algún día pueda tenerla para hacer lo mismo que hacen los blancos y así poder estar en igualdad de condiciones también en este aspecto.

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