Marruecos no merecía ganar y lo habría hecho sin el VAR

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Ya sé que entro en un terreno pantanoso con lo de “merecer ganar un partido”. Para unos los méritos estarán en un sitio y para otros en otro. Para mí, merecer ganar un partido es hacer lo posible por ganarlo ofreciendo algo de diversión a los que contemplan el espectáculo. Pienso que crear algo siempre es más difícil que destruir, sobre todo si para ello utilizas armas fronterizas con el reglamento. Desde el primer momento, Marruecos practicó contra España un juego tan intenso como marrullero. Vio 6 tarjetas amarillas que debieron ser más. Más de uno como Amrabat mereció de largo la expulsión, pero por ahora los árbitros no contemplan esta estrategia coordinada para acabar con el juego del rival. Marruecos le hizo a España lo que el 70 u 80% de los rivales le suelen hacer al Barça. Marruecos no merecía ganar y lo habría hecho sin el VAR, que se está convirtiendo en la gran estrella de este Mundial. Lo habría hecho porque el gol de Aspas que tenéis encima de estas líneas, perfectamente legal, no habría subido al marcador.

El fútbol, tal y como lo veíamos hasta ahora, ha cambiado. Ahora se puede gritar un gol, por ejemplo, con varios minutos de retraso. Y no pasa nada. Sin el VAR se habría producido, para mí, una derrota injusta. No tanto por las ocasiones, ya que Marruecos las tuvo tan claras o más que España, sobre todo en un mano a mano que salvó De Gea y un trallazo a la cruceta de Amrabat, sino por la actitud general de la selección africana. A mí me gusta más el juego ofensivo que el defensivo, pero no entro en si Marruecos hizo un planteamiento más conservador o menos, sino en la cantidad de patadas que dio y que formaban parte de su agresivo plan destructivo. Defender forma parte del fútbol, pero hacer lo que hizo Marruecos con España sólo es posible con un árbitro permisivo. Si no lo es, el encuentro termina con más de un expulsado y victoria fácil de España.

Además de algo de justicia a los marcadores, el VAR está consiguiendo que se piten más penaltis que nunca. Para mi gusto, algunos no lo son, pero incluso el árbitro del Brasil-Costa Rica tuvo el coraje de rectificarse a sí mismo tras una simulación de Neymar. Ahora la tarea de los jugadores no sólo será engañar al colegiado sino a todos los que lo ven y analizan por televisión. Deberán hilar muy fino con sus desmayos en el área. Como si fuera un detector de mentiras, el VAR deberá también escrutar hasta dónde llega la infracción y dónde empieza el teatro. Me parece que eso lo dará el tiempo y el consenso. Por supuesto que queda camino por recorrer, pero creo que pocos dudan de que este sistema de vídeoarbitraje ha llegado al fútbol para instalarse para siempre. En el futuro, aunque quizá algunos ya no lo veamos, creo que habrá un fútbol en el que cualquier fuera de juego le será avisado al árbitro en el mismo instante, igual que los balones que traspasan la línea de gol. A Cristiano ya le han pillado en una agresión, algo que solía hacer a menudo durante los partidos aprovechando algún despiste arbitral. Pronto lo harán en algún penalti, como ha sucedido con Neymar, porque se tira en el área en cuanto le ponen la mano o el pie encima. Algunos creen que el fútbol consiste en engañar al árbitro para superar a un rival, pero el fútbol debe ser un arte de demostrar que eres mejor que el adversario sin utilizar ningún tipo de juego sucio. Más VAR y más fair-play: ese es el fútbol en el que yo creo y que me parece que el Barça defiende allá donde juega.

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