Messi podría jugar de centrocampista hasta los 40 años

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Messi sólo tiene 28 años y está a punto de recoger su quinto Balón de Oro. La pregunta que se hacen todos los aficionados (no sólo los del Barcelona) es si el argentino ha alcanzado su techo o esos cinco balones de oro se quedan cortos, como afirma Puyol. Messi está ahora en la edad ideal de un futbolista y hasta los 31 o 32 años, cuando comenzará su inevitable cuesta abajo, tiene tiempo de ganar un sexto trofeo. Que se lo den o no tampoco es tan importante, porque no creo que nadie alcance nunca su registro actual. Neymar, por edad también (recuerden que sólo tiene 23), podría intentarlo, pero para ello debería empezar por ganar ya el del próximo año. Lo que sí tengo claro es que Messi podría jugar de centrocampista hasta los 40 años.

El argentino tiene un pase tan preciso que desde el círculo central es capaz de dejar solo delante del portero a cualquier compañero. Es como el quarterback o mariscal de campo del fútbol americano. No necesita más que un buen desmarque. Alba y Neymar por la izquierda y Alves y Suárez por la derecha pueden dar fe de ello. Cuando le falle la velocidad, sólo será necesario que conserve la habilidad para seguir siendo decisivo para el equipo. Esta temporada ha marcado ya cuatro goles de falta y ha estrellado otros tantos lanzamientos en los palos. Desde que Neymar y Suárez colaboran (y tanto) en la faceta goleadora, estamos viendo un Messi más pasador que finalizador, a pesar de que todavía siga haciendo una barbaridad de goles.

Contra el Granada vimos durante mucho tiempo otra vez a Messi en el centro del ataque, con Suárez tirado a la derecha, como el día de su debut en el Bernabéu. En la vuelta de Copa, me da que o Arda o Aleix Vidal ocuparán esa banda y él volverá a ejercer del 10 de toda la vida. Antes recibía más cerca del área y ahí era una presa muy fácil para las defensas, que podían enjaularle sin problemas, pero cuando ahora recibe el balón de Piqué o Alves, casi en medio del campo, es más complicado ponerle trampas. Lo más que hacen los rivales es asignarle un centrocampista para presionarle con intensidad y algún delantero para echarle una mano. Con una simple descarga, sin embargo, Messi se los quita de en medio y ya tiene el campo libre para dirigir las operaciones de ataque. Para hacer este tipo de juego y luego aparecer con sorpresa en el área, una de sus grandes cualidades, no necesita mucho desgaste. Ojalá así podamos disfrutarle hasta los 40 años.

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