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Otra remontada para la historia: 6-1 al Sevilla

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Tengo que decir que esta vez no creía mucho en ella, al contrario del día del PSG, pero al final hubo otra remontada para la historia: 6-1 al Sevilla que coloca al Barça en su novena semifinal consecutiva en la Copa del Rey, que se dice pronto. De nuevo estará en el sorteo de este viernes y de nuevo tendrá 2 partidos más en los exigentes meses de febrero y marzo. Será contra Valencia, Betis o, posiblemente, Real Madrid. Así es este equipo, nunca da nada por perdido. Sigo creyendo que estos esfuerzos (ante el Sevilla lo fue, porque fue un partido trepidante) se acaban pagando tarde o temprano, pero el Barça parece indestructible, ni con 2-0 en la ida se da por vencido. Dentro de apenas 48 horas (el sábado a las 18:30) llega al Camp Nou un Valencia crecido y creo que ahí sí que habrá que hacer rotaciones sí o sí. Será la hora de los Semedo, Vidal, Murillo, Vermaelen, Aleñá y alguno más, quizá Prince Boateng. No es el cansancio el que influirá en el duelo ante el Valencia, será el pico emocional alcanzado contra el Sevilla, imposible de igualar con tan poco tiempo de recuperación. En la última campaña de Luis Enrique, tras golear al PSG, el equipo cayó en Riazor 4 días después por 2-1 frente al Deportivo y perdió muchas opciones de ganar aquella Liga. Ojalá no ocurra esto este sábado. Me da que Valverde, si no le conozco mal, cambiará bastante al equipo.

Porque el que salió ante el Sevilla pareció uno de los más titular posible en estos momentos. Ya he dicho que los puestos de Dembélé (ahora lesionado) y Coutinho son intercambiables. Como los de Arthur y Arturo Vidal. Salvo el portero, Cillessen en lugar de Ter Stegen, podría ser perfectamente un once para jugarse los octavos de Champions ante el Lyon. “Nos gustaría que el de mañana fuera un partido para recordar”, pedía Valverde en la víspera. Y sus pupilos se lo tomaron al pie de la letra, porque este 6-1 al Sevilla ya entra directamente entre las noches mágicas de la prolífica y emocionante historia blaugrana. También en la víspera los analistas de Madrid seguían empeñados en empequeñecer como fuera a este Barça volviendo a la cantinela de siempre de que el equipo es Messi y 10 más. Pues bien, el Barça alcanzó un 4-0 sin que el argentino marcara ningún gol. Tampoco Suárez curiosamente. La pareja más demoledora de ataque del mundo se reservó para la traca final, los dos últimos goles en los minutos postreros del duelo que contribuyeron a crear esa atmósfera de gran partido en el estadio, esa que les hará presumir a los casi 60.000 aficionados que fueron a verlo: “Yo estuve allí”.

Es cierto que a Messi le hizo Promes el penalti que transformó Coutinho en el 1-0. Y que Luis Suárez asistió al brasileño para el testarazo del 3-0. Pero el 2-0 se lo guisaron y comieron entre Arthur y Rakitic. El primero dio una asistencia profunda genial, al estilo Xavi, algo que algunos le critican que no haga con más frecuencia. Tranquilos, que ya lo hará. Xavi se pasó 4 o 5 temporadas siendo más intrascendente que Arthur y luego explotó en el jugador que se nos ha quedado en la memoria. También Messi fabricó el gol de Sergi Roberto, como Neymar hizo con el canterano en 2017 ante el PSG. A veces la historia es caprichosa. El lateral se va a quedar como el hombre de las grandes remontadas. El Sevilla no se rindió nunca y eso hizo aún más enorme la victoria. Con 1-0, Cillessen le paró un penalti a Banega. Por cierto, en la jugada parece que Roque Mesa arranca en posible fuera de juego, pero la acción fue validada por el VAR. Por uno offside similar, a Pedro no le dieron un gol en la final de Copa de 2011. Esta vez los tertulianos del Madrid no podrán culpar al árbitro o a sus asistentes, porque el Sevilla entró en la eliminatoria con el 4-1 de Arana después de que Carrizo cortara un balón con la mano totalmente separada del cuerpo en un centro de Coutinho. Por cierto, muy mal el brasileño en esa jugada, porque lo que tiene que hacer es echar el balón lejos y protestar al árbitro para que la revise el VAR, no perder la pelota tontamente provocando una contra del Sevilla, que para mayor desgracia acabó en gol. Con el 4-1 pudo peligrar la eliminatoria porque los andaluces se vinieron arriba, sobre todo porque Messi estaba fallando de cara a puerta lo que no suele fallar nunca. El partido fue pura emoción desde el minuto 1 hasta el final, cuando llegó esa explosión de júbilo con los goles de Suárez y Messi en 2 transiciones de ataque casi perfectas. Lo dicho, una gozada. El Barça está de nuevo en semifinales. Otro año que luchará por el Triplete. Por mucho que diga Solari, no hay un equipo como el Barça en la última década.

Sergi, protagonista de los dos 6-1 recientes/fcbarcelona.es

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