Problema central II: Verminator a prueba

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La lesión de Umtiti es otro grave contratiempo para el Barça. Los rivales, al menos, no aprovecharon el primer pinchazo de la temporada y tras el empate ante el Celta, el único de los perseguidores que sumó 3 puntos fue el Atlético. Y de milagro, pues se impuso con muchas dificultades a la Real Sociedad en los últimos minutos. El Madrid también empató en San Mamés y el Valencia perdió contra el Getafe, con lo cual, como os decían en el anterior post, el punto del Barça no acabó siendo tan malo. Peor, como os digo, es lo de que se agrava el problema central del equipo. Lesionado Mascherano, aunque a punto de volver, habrá que poner a prueba a Verminator, apodo que le puso la afición del Arsenal a Thomas Vermaelen. El central belga lleva 3 partidos seguidos jugando (Murcia, Valencia y Celta) y parece que seguirá como pareja de Piqué al menos en los dos próximos (Sporting y Villarreal), con lo que superaría todos sus registros de continuidad en el Barça. Mi opinión creo que ya la sabéis: si físicamente aguanta y está bien, me parece un central más que fiable.

Tras fichar en el verano de 2014, sus continuas lesiones le mantuvieron inédito hasta el último partido de Liga contra el Deportivo, ya en 2015. Parecía que en la siguiente temporada iba a adquirir cierto protagonismo porque aprovechó una sanción de Piqué en la vuelta de la Supercopa contra el Athletic, pero al final sólo jugó 10 partidos completos. Arrastró el sambenito de “central de rendimiento inmediato” que le colocó Zubizarreta el día de su presentación y se marchó cedido a la Roma la temporada pasada sin que mejorasen ni sus registros ni su endeble condición física. El caso es que cuando parecía que por fin se había superado el gafe del central zurdo en el Barça con Umtiti, el problema vuelve a reaparecer, al menos en los próximos 2 meses.

El último que se consolidó en ese puesto y que tuvo continuidad fue el holandés Frank de Boer y se fue del club hace ya más de 12 años. La ausencia de ese central zurdo específico fue cubierta desde entonces por la polivalencia de Puyol, capaz de actuar en las cuatro posiciones de la zaga, pero también con más dificultades para dar inicio al juego. Cuando Guardiola se hizo cargo del equipo ya se encontró con un Milito lesionado y en la recta final de su carrera. Su primera apuesta fue Martín Cáceres, un diestro incapaz de aportar una salida clara del balón. A pesar de que la pareja Piqué-Puyol se consolidó, Guardiola siguió buscando. Lo intentó con Chigrinskiy, que fracasó estrepitosamente, y luego le dio la alternativa a Fontàs, ahora en el Celta, que también se lesionó de gravedad cuando comenzaba a entrar en el equipo. Probando, probando, el técnico se encontró con Abidal, reconvertido desde el lateral izquierdo, y ya sabemos todos lo que sufrió el francés con su hígado. El fallecido Tito Villanova intentó hacer algo similar con Adriano, que llegó a jugar en el Bernabéu de titular en esa posición, pero debido a su fragilidad fue otro experimento fallido. A la vista de todos estos antecedentes, Luis Enrique dobló la posición con Vermaelen y Mathieu. Ni por esas. El francés jugará en el Camp Nou en la Champions, pero con el Sporting de Portugal, y salvo que, esta vez sí, las prestaciones del central belga se acerquen a las de su apodo Verminator, en cuando Mascherano se recupere, que no tardará mucho, también estará por delante de él en las preferencias de Valverde.

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