Si Vinicius es Neymar, entonces Dembélé es Pelé

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A poco que estéis en este mundo, ya sabréis cómo se las gastan los altavoces del Real Madrid. Hambrientos como están de alegrías y de novedades, a la que salta algo un poco simplemente diferente es considerado como algo fuera de lo normal. Su estrella ya no es Benzema, ese Kluivert blanco, un tipo de tan excelente clase como falta de gol, ni el carísimo Bale, cuyo caché sólo sale a relucir en alguna que otra final. Tampoco Isco, al que tildaban como el nuevo Iniesta, ni Asensio, que llevaba camino del Balón de Oro hace poco más de un año. Ahora, a poco que estéis en este mundo os habréis enterado ya que la nueva estrella del Madrid responde al nombre de Vinicius, que tiene 18 años y que viene a salvar al equipo y al club de la mediocridad en la que ha caído en esta temporada (sexto en Liga y segundo en Champions). Nada nuevo por estos lares. No hace tanto a Jesé le llamaban el Bichito y le auguraban un futuro como sucesor de Cristiano Ronaldo. O de Messi, para exagerarlo aún más. ¡Qué decir de James, cedido al Bayern de Múnich, de Özil, Kaká, Van der Vaart y tantos otros! El caso de Vinicius me recuerda muchísimo al de Robinho en los comienzos de la era Messi. Arriba tenéis las portadas de su debut en el famoso partido de Cádiz, donde la Prensa del Régimen parecía haber encontrado al crack que cambiaría el fútbol para siempre tras verle sólo 24 minutos. Ahora pasa lo mismo. Si Vinicius es Neymar, entonces Dembélé es Pelé.

Vinicius me recuerda mucho a lo de Robinho, porque sin marcar ni siquiera un gol (el tanto que le otorgan contra el Valladolid fue en propia puerta) ya es portada de periódicos y está en boca de todos los comentaristas del Madrid. A muy pocos les he escuchado decir que aún es pronto para valorar si será una estrella en el futuro. Los más ya están presionando a Solari para que le ponga de titular en vez de alguna de las estrellas ahora caídas en desgracia de las que os hablaba al principio. No puedo valorar mucho, porque apenas le he visto un par de ratos, pero, por su juventud y por lo que dicen los entrenadores que ha tenido en el Madrid, deduzco que no está preparado, ni mucho menos, para ser titular ahora mismo. Cuidado, no digo para jugar algunos ratos, partidos intrascendentes o encuentros de Copa. Para eso están los jóvenes como Vinicius, aunque hayan costado 45 millones, como es su caso. Valverde mismo hizo debutar a 3 de una tacada la semana pasada contra la Cultural: Chumi, Jorge Cuenca y Miranda.

Vinicius no es Neymar porque cuando Neymar llegó al Barça tenía 3 años más, 21, y un recorrido en Brasil 4 veces superior. Había jugado ya 225 partidos en su país y había marcado 136 goles. Había llevado al Santos a la final del Mundial de Clubes de 2011 (derrota ante el Barça por 4-0) y llevaba 3 años jugando y marcando con la selección absoluta de Brasil. Vinicius había hecho sólo 14 tantos en 69 partidos con el Flamengo antes de fichar por los blancos y ni siquiera ha debutado con la absoluta. Cuando digo que si Vinicius es Neymar, entonces Dembélé es Pelé, lo digo porque ahora el francés tiene los mismos años, 21, con los que aterrizó Neymar en el Barça y lleva ya 6 goles en los primeros 14 partidos que ha jugado esta temporada. Recordad que aunque luego mejorase muchísimo, en su primer curso Neymar firmó sólo 15 goles en 41 partidos y sólo ganó la Supercopa de España. Dembélé ya ha dado un título al Barça esta temporada, la misma Supercopa, y está siendo decisivo en muchos partidos, ya sea de titular o saliendo desde el banquillo, como el sábado contra el Rayo. Si Dembélé jugase en el Madrid no tengáis ninguna duda de que sería considerado mejor que Neymar. Aquí en Barcelona, nadie pide una titularidad por decreto para el francés, sobre todo ahora que ha encontrado más juego de control con Arthur. Yo mismo no lo hago. Pero creo que Dembélé tiene un grandísimo futuro y lo irá demostrando poco a poco. Si al francés le falta todavía un punto de cocción (que adquirirá, por su puesto, con partidos) y de saber jugar al fútbol (no hacer jugadas, como bien decía Lillo, que es bien distinto), imaginad el tiempo que todavía tiene que pasar dentro de una olla el joven Vinicius, que tiene 3 años menos.

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