Suárez no falló a su cita con Messi y el gol

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Para Messi es una bendición tener un delantero como Suárez. No para de pedirla, de desmarcarse y de ofrecerse. Da igual que sea para tirar una pared que para buscar un pase al hueco. Es un jabato, le da lo mismo luchar contra uno que contra cinco. Y para Suárez no hay mejor jugador que Messi, alguien capaz de verle casi sin mirarle y de encontrarle entre 10 defensas metidos en el área. Suárez no falló a su cita con Messi y el gol (noveno al Valencia en 9 partidos) permite al Barça viajar con ventaja (1-0) a la vuelta en Mestalla, que será el próximo jueves a la misma hora (21:30). La renta no es definitiva ni mucho menos, pero si importante, porque el Barça no recibió ningún tanto. Dentro de una semana, valdrá cualquier empate o cualquier derrota por la mínima siempre que sea con goles para alcanzar la que sería la quinta final consecutiva y la octava en las últimas 10 ediciones, que se dice pronto.

Marcelino planteó un partido muy cerrado, con una estrategia similar a la que empleó Quique con el Espanyol en la anterior eliminatoria. Le salió bien a medias. Durante casi todo el partido apenas concedió ocasiones a los de Valverde, pero, a cambio, tampoco creó prácticamente ninguna. En la vuelta, el Barça deberá volver a su versión más rocosa, esa que se vio contra el Valencia en el partido de Liga o la que se observó en campos difíciles como el Wanda Metropolitano, San Mamés, Juventus Stadium o el Bernabéu. Pero, sobre todo, el once de gala, que ahora mismo puede ser el que inició el duelo con el único cambio de Aleix por Paulinho, debe llegar más fresco. Se empieza a notar la acumulación de partidos. En Cornellá, vista la ventaja actual en la Liga, Valverde debería apostar por una rotación casi general. Es hora de que los André Gomes, Alcácer, Denis Suárez, Digne, Semedo, Coutinho y hasta Yerry Mina se partan la cara contra el Espanyol, porque en eso se han convertido los partidos contra los pericos.

El dominio del Barça fue aplastante, aunque eso no se tradujo en ocasiones porque al equipo le faltó frescura mental. Pensé que la aportaría Coutinho, que salió a falta de media hora, y me equivoqué. Creo que el brasileño no saltó con la intensidad debida, como si todavía tuviera la cabeza entre Liverpool y Barcelona. Es cierto que había que ir con cuidado en las pérdidas de balón, pero una cosa es la precaución y otra bien distinta la lentitud. Quizá se vio sorprendido por el frío, el viento y la lluvia que hacía. El caso es que con Coutinho en el campo y tras el 1-0, el Barça tuvo unos minutos en los que pudo matar la eliminatoria. Un 2-0 hubiera sido ya cosa seria. Con el 1-0, Messi y compañía no se pueden distraer. Y, sobre todo, descansar el domingo en Cornellá. Para que de su chistera salgan pases mágicos como el que le dio a la cabeza de Suárez necesita tener la mente limpia y las piernas sin demasiados golpes.

(Foto/Autor: Suárez celebra el tanto al Valencia/fcbarcelona.es) 

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