“¡¡¡Umtiti, Umtiti, Umtiti!!!”

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Los gritos de guerra más coreados en los últimos partidos del Camp Nou son “¡¡¡Messi, Messi, Messi!!!” y ¡¡¡Umtiti, Umtiti, Umtiti!!!”. Es el reconocimiento de la grada a los dos jugadores más importantes del equipo en estos momentos, junto a Suárez, por supuesto. Lo de Messi es habitual desde hace más de 10 años y lo del uruguayo casi que también desde que llegó, pero que la afición azulgrana coree el nombre de un defensa no es lo más normal. Si uno observa con detalle cualquiera de los partidos del francés empieza a entenderlo. Ya hice un post sobre Umtiti que al final ha sido premonitorio. Lo escribí tras ver sus ocho primeros partidos con el Barça. Puyol se reencarna en Umtiti”, lo titulé. Porque el francés reúne todas las cualidades que hicieron grande al gran excapitán del Barça: es fuerte, es contundente cuando tiene que serlo, anticipa y no se arruga ante nadie, tiene un gran salto de cabeza y es pura concentración. Con el balón es incluso mejor que Puyol, porque proporciona una salida tan limpia como la del propio Piqué.

En el último mercado de invierno, los precios por los defensas se han disparado. Van Dijk le costó 80 al Liverpool y el City pagó 65 por Laporte, un viejo anhelo de la secretaría técnica azulgrana junto a Íñigo Martínez, que le ha costado al Athletic, 32. Cuando Robert fichó a Umtiti por 25 millones hace 2 temporadas nadie le conocía, porque, entre otras cosas, ni siquiera había debutado con la selección francesa. Firmó por 5 años, así que está en la mitad de su contrato y el Barça debería priorizar su renovación, sobre todo por lo poco elevada que es su cláusula, cifrada en 60 millones.

Hace poco, un estudio del Observatorio Futbolístico del CIES decía que Umtiti era el defensa con mayor valor de mercado del mundo con una cotización de 101,5 millones. En sólo 2 años su cotización se multiplicado por 4, algo que la directiva del Barça debe corregir con urgencia si no quiere que algún club con poderío económico intente convencer al jugador y llevárselo pagando su cláusula. Sería una gran pérdida y sería tan difícil de sustituir quizá como el propio Neymar. Contra el Valencia, en la ida de la Copa, estuvo espectacular en el corte, en la anticipación y en la corrección de sus compañeros. Dio una sensación de poderío inmenso y de ahí el grito de guerra del Camp Nou: “¡¡Umtiti, Umtiti, Umtiti!!”. Muchos aficionados se hacían cruces con la venta de Bartra al Dortmund y el fichaje de este simpático franco-camerunés desconocido de sólo 22 años. Mirad dónde está uno ahora (en el Betis) y el otro (en la cima de los centrales). No es fácil llegar al Barça a su edad y en tan poco tiempo convertirse en capitán general de la defensa. Hace falta una calidad y una mentalidad muy importante. La que tiene Big Sam Umtiti.

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