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2015 será la segunda mejor cosecha de nuestra historia

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Tras el 4-0 de la ida de la Supercopa, parece claro, salvo milagro en el que no creo (las remontadas fantasma son cosa del Madrid), que el Barça no ganará los seis títulos posibles de 2015. Se quedará en cuatro o cinco, si es capaz de vencer en el Mundial de Clubes. En cualquier caso, pase lo que pase en la última competición del año, 2015 será la segunda mejor cosecha de nuestra centenaria historia, lo cual no está nada mal. Sólo será superada por los seis títulos de 2009. Habrá muchos barcelonistas que, espoleados por los comentarios que oirán en prensa, radio y televisión, renegarán de este equipo y lo querrán mandar a la hoguera. Yo no lo haré. Creo que los jugadores se han ganado el derecho a perder una competición y, sobre todo la menos importante de las que se juegan, aunque sea por un marcador tan abultado como el que se dio en San Mamés. Y más después de haber jugado una prórroga en Georgia y teniendo poco más de un día de descanso y sólo un entrenamiento entre las dos Supercopas. Los jugadores no son máquinas y habrá que acostumbrarse a estos altibajos de rendimiento si se juega cada tres días durante todo el año.

El día después siempre se buscan culpables: Ter Stegen quizá fallase en el primer gol, Sergi Roberto, Alves y Mascherano en el segundo, Adriano, Bartra y Vermaelen en el tercero y el árbitro en el cuarto, porque del penalti que pitó hay cinco en todos los córners que se lanzan. Yo entiendo el fútbol como un juego colectivo y no individual, ya lo he dicho más de una vez. Cuando son muchos los jugadores que fallan, el problema no tiene nombres y apellidos, sino que es general. Y pongo un ejemplo sencillo, para que me entendáis: Luis Suárez es un jugador que está fuera de toda duda, pero en San Mamés se hartó de dar pases al contrario. Estaba cansado. Igual que Rafinha, que había completado una Supercopa de Europa muy buena. El cansacio era físico y mental. Nadie estuvo bien, ni siquiera los jugadores que entraron de refresco como Adriano, Sergi Roberto o Pedro. Alves, Mascherano y Messi se incorporaron al equipo prácticamente hace 15 días. El equipo no está preparado para competir al 100%, sobre todo en dos pruebas tan exigentes y con tan poco espacio de tiempo entre ellas.

A pesar de todo, el Barça pudo meterse en el partido y en la eliminatoria en varios momentos. Luis Suárez y Messi en la primera parte y el argentino y Pedro al comienzo de la segunda pudieron empatar. El larguero y la buena actuación de Iraizoz lo evitaron. Estoy seguro de que el partido, con 1-1, hubiera tomado un giro totalmente distinto del que tomó con el 2-0. Ya con Iniesta y Rakitic en el campo, llegaron los goles seguidos del Athletic y entonces el Barça notó que le faltaba el aliento para intentar marcar ese tanto que le dejara con vida para la vuelta. Como dije en el artículo anterior, el Barça ha ganado tres Copas del Rey y una Supercopa al Athletic en los últimos seis años. El equipo bilbaíno lleva nada menos que 31 años sin celebrar ningún título. No hay mal que cien años dure, ni se puede ganar siempre. El Barça seguirá siendo el rey de esta competición. El Athletic puso más intensidad, porque tenía más gasolina en el cuerpo. También tuvo más acierto (tampoco gozó de tantas oportunidades) por el mismo motivo. Me alegro por Valverde, que es un técnico que me cae muy bien y del que ya he dicho que tiene condiciones para entrenar al Barça. Ganar títulos siempre es muy difícil. Por eso yo, más que empezar a despedazar al equipo como hará en bloque todo el madridismo, le concedo mucho margen de error: los jugadores han ganado tanto y nos han hecho tan felices que se lo merecen.
(Foto/autor: Luis Suárez, contra el Athletic/Miguel Ruiz-FCB)

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