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34 partidos sin perder: del Madrid de la Quinta al Barça de Messi

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El Barça de Messi igualó ante el Sevilla la racha de 34 partidos sin perder del Madrid de la Quinta del Buitre. Hace 27 años (temporada 88-89), los papeles de ambos clubes estaban cambiados. Entrenado por otro Leo, el holandés Beenhakker, el equipo blanco era el gran dominador del fútbol español. Acababa de ganar su tercera Liga consecutiva. Tenía en sus filas a una gran generación de futbolistas salidos de su cantera (Butragueño, Sanchís, Míchel y Martín Vázquez), al mejor nueve de la Liga (el mexicano Hugo Sánchez), acababa de fichar al ex azulgrana Schuster y contaba con buenos internacionales españoles (Gordillo, Tendillo o Gallego, entre otros). Enfrente, había un Barça renovado profundamente tras el Motín del Hesperia, la rebelión de los jugadores contra el presidente Núñez. Como ahora Florentino, Núñez, en una temporada de elecciones, confío los mandos del equipo a un mito de la afición: Johan Cruyff. Ya he dicho aquí que el error del mandatario blanco no ha sido apostar por Zidane, del que aún no sabemos su capacidad (no mucha, de momento), sino el momento de hacerlo. No es lo mismo coger el equipo a mitad de temporada que al principio, cuando puedes decidir sobre altas y bajas en el equipo.

Aquel Barça de Cruyff ganó al Madrid en la vuelta de la Supercopa (2-1), pero como había perdido en la ida (2-0) el título fue para los blancos. Esa derrota fue el principio de su racha de 34 partidos sin perder y que acabaría siete meses después en Balaídos (2-0), sólo cuatro días antes de una debacle histórica: el 5-0 de San Siro a manos del Milán de Sacchi y su trío de holandeses Rijkaard, Gullit y Van Basten. Precisamente el nueve del equipo italiano era uno de los posibles fichajes que aparecían en las portadas de los diarios catalanes, como ahora ocurre con Lewandowski en las de los madrileños. Ese Madrid sólo perdió esos tres partidos en toda la temporada, ganó la Liga y la Copa (al Valladolid por 1-0) y sólo hincó la rodilla (y estrepitosamente) contra aquel poderoso Milán. Es la última vez antes del Madrid de Ancelotti que el Madrid estuvo cerca de completar un triplete.

Aquel primer Barça de Cruyff arrancó bien la temporada, pues llegó a ser líder, condición que perdió en su visita al Bernabéu (3-2). En el partido de la segunda vuelta no pasó del empate (0-0, debut de Romerito mediante) y la Liga terminó de escaparse. En la Copa recibió un severo correctivo del Atlético de Futre, Baltazar y Manolo (4-0 y eliminado en cuartos) y salvó la temporada ganado la Recopa a la Sampdoria. Cruyff resistió la cuarta y la quinta Liga consecutiva del Madrid arrebatándole una Copa del Rey (la de 1990 con goles de Amor y Salinas) y ya sabemos todos lo que vino después: cuatro títulos ligueros consecutivos, la primera Champions de la historia del club y las bases del Barça que conocemos hoy en día. Después de rozar un triplete histórico, Leo Beenhakker fue sustituido por Toshack y lo que ha venido desde entonces en el Madrid lo conocemos todos también: una alternancia continua de entrenadores y jugadores de muy distinto perfil porque su único estilo (según su presidente, que es que debe vigilar por los valores del club) es ganar. Pues antes, hace 27 años, lo hacía mucho más. Espero que esta historia sirva de lección por si Luis Enrique y el Barça de Messi sufren un varapalo importante o no ganan todos los títulos. A mí me importa más la continuidad de la idea antes que un nuevo triplete.
(Foto/Autor: El Barça se hizo la foto oficial de la temporada/fcbarcelona.es)

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