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Juega en las finales y también las gana: 25 en una década y sólo 6 derrotas

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Hay un tópico del fútbol que el Barça destroza cada vez que juega una final. Es el que dice que las finales hay que ganarlas, no jugarlas. El Barça juega en las finales mejor que nunca. Y por eso las gana. La mayoría. En la última década ha jugado ya 25 y ha ganado 19. Eso significa el 76% de todas las que disputa. O lo que es lo mismo, que se impone en tres de cada cuatro. En este tiempo sólo ha perdido en el partido decisivo un Mundial de Clubes (2006, frente al Internacional brasileño), una Supercopa de Europa (2006, ante el Sevilla), dos Copas del Rey (2010 y 2014, contra el Madrid) y dos Supercopas de España (2012 ante el Madrid y 2015 contra el Athletic). En cambio, ha ganado 4 Champions, 3 Mundiales, 3 Supercopas de Europa, 3 Copas del Rey y 6 Supercopas de España. Si a estos títulos le añadimos las 7 Ligas hacen un total de 26 trofeos en la última década, sin duda la más exitosa de toda la historia azulgrana.

La final contra River Plate no fue una excepción. El Barça aguantó con su otro tridente (Busquets, Piqué y Mascherano), la presión alta del equipo argentino en la primera media hora, no se arrugó pese a las patadas y la intensidad del rival y marcó primero, que era muy importante. Si no, quizá hubiéramos visto otra final. Tras el primer gol, River abrió sus líneas, ya no fue tan intenso y contundente en la presión (se desfondó en el esfuerzo) y el Barça, después de matar el partido en una contra, terminó imponiendo su fútbol de siempre, el de toque, pausa y aceleración. Justo antes de saltar al campo, se veía a Messi haciendo bromas con Luis Suárez, mientras las caras de los argentinos mostraban una rigidez absoluta. Esa es la diferencia entre un equipo acostumbrado a jugar finales y partidos duros e intensos y otro que no lo estaba tanto. Javi Martínez, durante el Mundial de Sudáfrica, también se sorprendía de que Iniesta y Piqué se pusieran a jugar tranquilamente al ping pong horas antes de jugar la final.

Podrá perder o ganar, pero el Barça juega ahora estos partidos a cara o cruz sin esa presión del miedo a perder, como le ocurría antaño y como le pasó un poco a River Plate. En las finales es donde más se evidencia el cambio de mentalidad del Barça en los últimos 25 años. «Ostras, ostras, ¿por qué jugamos otra final si las perdemos?», asegura Cruyff que le decía el expresidente Núñez. Y el holandés le contestaba: «Hostia, pues para ganarla». El Barça tiene ahora una fe indestructible en su tipo de juego y lo intenta imponer en cualquier parte y cualquier momento. Da igual que sea el campo del Villanovense que el Bernabéu. Da igual que sea un partido amistoso que la final de un Mundial. Su tipo de fútbol es una marca tan reconocida en el mundo que por eso tiene aficionados en todos los rincones del globo. Hoy se me acaba el artículo, pero prometo hablar sobre esto mañana.

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