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Adiós a un 2020 para olvidar

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2020 será un año maldito para toda la humanidad, por la pandemia que nos ha tocado vivir, pero para los azulgrana lo será doblemente porque es el año que más decepciones nos ha brindado el equipo. No veíamos un Barça tan poco fiable desde la época de Gaspart, justamente la anterior a la llegada al club de Laporta, Rijkaard y Messi, esa santísima trinidad que nos sacó de las tinieblas para llevarnos a la gloria. Durante los últimos 15 años, los barcelonistas nos habíamos acostumbrado a un equipo triunfante y, sobre todo, muy solido en su rendimiento en la Liga, donde nunca había estado tan lejos de la cabeza y eso que aún no se ha cumplido ni la primera vuelta. Insisto, por mi condición de sempiterno optimista, que no creo que la Liga esté perdida, pero qué duda cabe de que está muy difícil. Tendrían que fallar mucho Atlético y Real Madrid y acertar con una buenísima racha los de Koeman para meterse otra vez en la pelea. Quien lo quiera ver de forma optimista, el Barça acumula 5 partidos sin perder (3 triunfos y 2 empates), su mejor racha este curso, pero resulta obvio que el 1-1 ante el Eibar culmina, como digo, un adiós a un 2020 para olvidar.

Como no podía ser de otra manera, el partido empezó torcido. Braithwaite fallaba un penalti claro cometido sobre Araujo. Ya sé que Griezmann había errado un lanzamiento esta temporada y que el danés había metido el que tiró en la Champions, pero no me gustó que el francés no asumiera la responsabilidad de marcarlo. Sobre todo, porque no estaba Messi en el campo. Así nunca va a heredar los galones del argentino. Aunque apenas había comenzado el partido (o quizá por eso) ese penalti, de haber entrado, no tengo ninguna duda de que habría cambiado el signo del partido. También pudo hacerlo el gol anulado al propio Braithwaite por un fuera de juego de VAR, de esos que Ceferin, el presidente de la UEFA, ya ha dicho que no deberían pitarse. Ese medio pie no le da una ventaja decisiva al danés para marcar el gol. Anulándolo, el VAR atenta contra el espíritu de la norma (no hay fuera de juego cuando defensor y atacante están en línea) y contra el propio fútbol. He dicho lo mismo cuando un gol anulado a favor del Barça se produce por tan estrecho margen, así que no podéis acusarme de partidista. Estoy en contra de que se anulen goles de VAR por centímetros, porque ya lo estaba incluso cuando no había VAR. No tengo claro dónde habría que poner el límite, si en 10, 15, 20 centímetros o medio metro, pero creo que anular goles por la puntera de un pie va en contra del propio espectáculo y de la justicia de este espectáculo.  

Cierto es que el Eibar, sobre todo en la primera parte, con su presión adelantada, había reducido al Barça a una pobre expresión, pero sobre todo en la segunda, los de Koeman gozaron de suficientes oportunidades para llevarse el triunfo. Entre los pocos destacados, estuvo Junior, que creó mucho peligro por su banda, al contrario que Dest. Como siempre, Pedri dejó buenos detalles y Dembélé fue el jugador más incisivo en ataque. De nuevo fue un error de la defensa, esta vez de Araujo, el que propició el tanto de los visitantes, casi en su única oportunidad de gol. Como ante el Alavés, Atlético o Cádiz, un fallo individual condenó al equipo al completo. Koeman no se explica por qué se reproducen estos errores, pero por ahí se han escapado muchísimos puntos. Dembélé reapareció tras su lesión en la segunda parte y marcó el empate, pero justo antes del gol del Eibar falló un mano a mano con Dimitrovic. No está teniendo nada de suerte Koeman en este inicio de curso. Antes de empezar tuvo que manejar la bomba de Messi, luego la escasez de dinero en caja para los refuerzos, más tarde las lesiones de hombres importantes como Ansu Fati, Piqué o Sergi Roberto (puede que también Coutinho, que se retiró doliéndose de una rodilla) y ahora los errores de sus defensas y de sus atacantes. El técnico holandés obró el milagro de dar la primera Champions al Barça. Si consigue hacer un buen equipo de los últimos retales del gran Barça de Messi, sólo con los parches de unos cuantos jovenzuelos, habrá hecho sin duda un gran trabajo. Pero tiene mucha tarea por delante. Esperemos que en 2021, que empieza ya (domingo 3 contra el Huesca y miércoles 6 contra el Athletic, ambos fuera de casa), el equipo recupere la estabilidad y fiabilidad perdida durante este 2020 que, felizmente, ya se nos va.

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