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Alba será una baja sensible y Messi y Neymar están al 50%

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Con el Gamper volvió el tridente. Messi y Neymar están al 50%, pero ya fabrican los goles que se echaban en falta en la pretemporada. Antes de esta buena noticia, quisiera empezar por la mala: Alba se lesionó y no jugará las Supercopas. Aparentemente no parece una ausencia de tanta importancia. Adriano, Mathieu y hasta Vermaelen pueden jugar en su puesto. Pero será una baja sensible frente al Sevilla. Y no lo digo por su capacidad defensiva, que, por ejemplo, el veterano Joaquín dejó en entredicho en el reciente partido de Florencia, sino por su importancia a la hora de sacar la pelota jugada desde atrás y sus incorporaciones por sorpresa en el ataque. Alba sufrió mucho con las lesiones la temporada del Tata Martino en el banquillo y el equipo lo notó bastante, igual que la pubalgia de Busquets. El Barça no volará igual en Tbilisi: le faltará un ala, la izquierda.

Y en la derecha, lo siento mucho por Sergi Roberto, seguirá estando Alves. El brasileño es un maratoniano, se entiende con Messi sin mirarle y, más allá de algún despiste y mal centro, a los que tendremos que acostumbrarnos, ha llegado en una aceptable forma para competir en la Supercopa. Igual que Mascherano. Parece como si el argentino hubiera hecho al completo la pretemporada. Como ya dije, creo que este curso veremos al Jefecito más de mediocentro y apostaría a que no es titular contra el Sevilla, salvo que, con la inesperada baja de Alba, Luis Enrique vuelva otra vez la defensa titular del triplete y mande a Vermaelen al lateral. Podría ser. Esa es una opción. La otra, como digo, sería suplir a Alba con su recambio natural (Adriano) o con uno postizo (Mathieu).

Ahora iré con lo bueno que dejó el Gamper. Messi y Neymar han vuelto bien de las vacaciones. Cierto. Pero no se engañen. Por lo que pude ver, los dos están a la mitad de su potencial. Suficiente para ser titulares en la Supercopa. Insuficiente para mostrar toda su capacidad de desequilibrio. Neymar, como novedad, quizá para no hacer tanto esfuerzo, jugó más por dentro, dejando el extremo para el lateral, en este caso Mathieu. Por esa banda llegó el primer gol, que fabricó Messi, luciendo el brazalete de capitán diez años después de su primer Gamper. Mientras le llegó la gasolina efervescente de los primeros minutos, el argentino estuvo enchufadísimo. Marcó un gol y pudo hacer otros dos más. Luego se reguló. Normal. Rafinha también pudo salir a hombros, pero falló dos goles cantados y eso le pesó el resto del encuentro. No logró sacárselos de la cabeza. Todo lo contrario que Rakitic, un jugador que, en ausencia definitiva de Xavi, es ya una pieza clave del equipo. ¡Qué golazo el suyo! A Rakitic habría que pedirle que intentara chutar de lejos al menos un par de veces por partido. ¡Qué manera de pegarle a la pelota! Brutal. Como siga marcando así, habrá que empezar a llamarle, con razón, Iván el Terrible. Los menos habituales, en cambio, dejaron escapar la ocasión de lucirse en la media hora final. Munir, al menos, pudo volver a coincidir en un campo con Sanabria, su compañero en el ataque del Barça juvenil que ganó la Youth League en 2014. Ambos marcaron a pares en un espectacular 2-6 al Milán en la fase de grupos, antes de que el delantero paraguayo fichara por la Roma en el mercado de invierno de ese año. Munir tuvo tiempo de sobra para mostrarse. Sanabria salió en el 90 para estar en el campo exactamente un minuto. Los jóvenes lo tienen difícil, sí, pero en el Barça y también fuera del Barça.
(Foto/Autor: El tridente se felicita tras un gol/fcbarcelona.es)

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