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Ansu Fati ha tomado el relevo de Messi

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Ansu Fati tenía apenas 2 años cuando Messi marcó su primer gol en Liga con el Barça. Fue aquella preciosa vaselina a pase de Ronaldinho al Albacete el 1 de mayo de 2005, tras la cual se subió feliz a los hombros del brasileño. Después de haber crecido en la cantera viéndole marcar la mejor época de la historia del Barça, Ansu Fati juega ahora a lado de su ídolo. Neymar estaba llamado a ser su sucesor, pero se fugó y ya es difícil que pueda serlo porque Ansu Fati ha tomado el relevo de Messi y no debería soltarlo en los próximos 15 ó 20 años. Insisto en que creo que Messi y Ansu Fati no son la misma clase de jugador, pero los números del segundo impresionan y superan incluso a los del primero. Messi sólo había marcado 9 goles en sus primeros 34 partidos con el Barça. Entonces tenía 18 años a punto de cumplir los 19. Ansu Fati, con el doblete que le marcó al Villarreal, suma 10 tantos en los mismos 34 partidos. Lo que pasa es que el chaval lo ha conseguido con un año menos, con 17 a punto de cumplir los 18. Sus registros son impresionantes.

En el Barça, la irrupción de Ansu Fati remite a la de Messi (o a la de Raúl en el Madrid), pero también puede ser comparable a la de Bojan (o a la de Portillo en el equipo blanco). Que su historia en el Barça sea comparable a la de los primeros o a la de los segundos sólo está en su cabeza, porque posee unas condiciones bárbaras para triunfar a lo grande. Tiene velocidad, instinto, habilidad, regate, visión de juego y, sobre todo, tiene gol, mucho gol, lo más preciado en el mundo del fútbol. Lo mejor de sus números es que ha conseguido los 10 goles con un inusualmente bajo número de remates, lo que habla de manera excelente de su gran capacidad. Messi ya apadrinó su aparición el curso pasado y en esta se ve que está intentando hacer con Ansu lo mismo que él sintió que Ronaldinho hacía por él en su día. Si Messi nos deja encaminado al crack de la próxima década en el Barça y en el mundo del fútbol será un último servicio que habrá que añadir a la larguísima lista de agradecimiento que le debemos.

Unas horas antes del Barcelona-Villarreal, Luis Suárez había debutado con el Atlético haciendo un ruido tremendo (todo para que se olvide pronto el nuevo escándalo del VAR en el Betis-Real Madrid). Dos goles, una asistencia y un medio penalti en poco más de 20 minutos de juego. Nada que no hayamos visto en el Barça en los últimos años. Yo me alegro por Suárez, porque ya he dicho que ha sido el mejor delantero centro que ha tenido el Barça en toda su historia, y es posible que ayude al Atlético a estar más cerca de ganar algún título (si le responde el físico, claro), pero no hay que olvidar que Suárez está a punto de cumplir los 34 años, tiene el doble que Ansu Fati. No tengo dudas de que el uruguayo va a hacer muchos goles en el Atlético, porque es un tipo de juego que le va mucho más, sin tanta distracción, más directo, pero me cuesta ver que vaya a marcar una época de rojiblanco, insisto, a los 34 años. Yo prefiero apostar por Ansu Fati, por Pedri o por Trincao, a los que veo con mucho más futuro. 

La primera alineación y los cambios de Koeman fueron coherentes con los últimos amistosos. A la espera de algún fichaje más (un lateral y posiblemente un central y un delantero) el técnico tiene un once en mente (Neto; Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Alba; Busquets, De Jong; Griezmann, Coutinho, Ansu Fati; y Messi) y cuatro relevos claros (Pjanic, Trincao, Pedri y Dembélé) dispuestos a dar el salto a la titularidad en cualquier momento. El resto deberá esperar a sanciones o lesiones para tener su oportunidad. Son prácticamente los mismos de la temporada pasada, pero el juego no tiene nada que ver. Durante la primera parte, el Barça fue muy superior al Villarreal, marcó 4 goles y pudo hacer alguno más. También en la segunda, aunque en esta bajó el pistón y reguló algo los esfuerzos, algo que no gustó mucho a Koeman. El técnico busca que no se baje la intensidad en ningún momento, porque en otros partidos la puedes necesitar. Messi apenas tuvo que intervenir en la primera media hora, cuando Ansu Fati se lució con dos golazos y un penalti provocado. En el primer tanto, a pase de Alba, se adelantó al propio Messi en el remate, lo que habla muy bien de su descaro y personalidad. En el segundo, tras una gran conducción y asistencia de Coutinho, remató sin dudar y con la contundencia de los grandes jugadores. Messi marcó de penalti y luego provocó el autogol de Pau Torres en un centro que iba a Busquets, que aparecía como delantero centro. Koeman quiere tanta movilidad y cambio de posiciones entre sus jugadores que hasta el mediocentro se atreve ahora a ir a rematar. Creo que algo está cambiando en el Barça. Y para bien. El jueves ante el Celta y el domingo ante el Sevilla veremos si seguimos en la buena línea. 

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