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Arda y el peligro de la galactización del Barça

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«Ojalá pueda jugar junto a Iniesta, Messi, Neymar y Suárez, creo que se podrá ver esa fotografía de los cinco jugando juntos». Arda dejó caer en su presentación oficial con el Barça el sueño de muchos aficionados azulgrana: juntar a estos cinco prestidigitadores del balón en el mismo equipo. Yo mismo dije aquí que sería lo más parecido a la reunión de los cinco dieces del Brasil del 70: Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelinho. En Marca ya los han bautizado como Los Cinco Magníficos y creo que el sobrenombre tendrá recorrido o que se inventarán otros parecidos.

Estas etiquetas siempre me han parecido un error. La más sonada fue la de los Galácticos de la primera étapa de Florentino Pérez en el Real Madrid, equivocación que el presidente blanco ha vuelto a cometer en la segunda para regocijo del barcelonismo. Empezar a reunir estrellas mundiales en un mismo equipo, sólo con el fin de llamar la atención, convertirse en el alimento constante de los medios, vender infinitas camisetas y no ganar nada me parece un desacierto absoluto en el mundo del fútbol. Además ese presunto círculo virtuoso acaba convirtiéndose en un circulo vicioso: como no gano nada, vuelvo a fichar y como sigo sin ganar, vuelvo a hacerlo. Así le pasó al Barça en una época de su historia y es lo que le está pasando al Madrid y otros clubes en propiedad de jeques árabes o potentados. Este peligro que yo llamo de galactización le ocurrió al Barça cuando fichó a Henry. Ahora les llaman los Cinco Magníficos, pero tras la incorporación del francés a la tripleta de Messi, Etoo y Ronaldinho eran los Cuatro Fantásticos, denominación que también se utilizó a principios de esta temporada para definir la reunión de Bale, Benzemá, Cristiano y James en el Madrid.

Ya vimos en el Barça lo que ganaron los Cuatro Fantásticos. Nada. La galactización es un virus que primero se contagia en la afición y después se traslada al equipo, que deja de hacer cosas básicas para ganar un partido como son mantener el orden, defender o echar una mano al compañero. «Para que lo voy a hacer si aunque nos metan un gol nosotros vamos a marcar cinco». Ese es el pensamiento galáctico y la verdad es que resulta con equipos menores. Pero cuando los fantásticos se enfrentan a un equipo serio o de su mismo nivel o parecido la cosa cambia y ya no es tan fácil ganar sólo con la calidad individual: hace falta la calidad colectiva. Hace poco a Argentina le pasó en la final de la Copa América. Por eso nunca hay que olvidar que por muchas estrellas que reúnas en tu equipo al final lo importante es ver si cada uno de ellos deja su ego en casa, se pone al servicio de los demás y funcionan todos en modo equipo. Si no es así se corre el riesgo de galactización. Espero que esto no ocurra con Arda. Pinta no tiene, pero habrá que comprobarlo sobre el césped.
(Foto/Autor: Arda/fcbarcelona.es)

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