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Bartomeu mete un macguffin en las elecciones del Barça

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Mundo DeportivoSport publican la misma historia: Bartomeu tiene cerrado un fichaje para hacerlo público en la campaña electoral a la presidencia. Los dos diarios dan las mismas pistas: centrocampista y español. Y los dos siguen el mismo desarrollo argumental: el candidato se ha reunido con el presidente del club vendedor y ha pactado la compra para presentar al nuevo jugador después de las elecciones del próximo 18 de julio. Uno puede pensar de dos maneras. O es verdad, porque la noticia está en dos periódicos a la vez. O es mentira, porque ha sido filtrada de modo interesado por alguien presuntamente cercano a Bartomeu o por el mismo Bartomeu. Yo no sabría decir cuál de las dos formas de pensar es la correcta, pero lo que sí sé es que Bartomeu ha metido, no sé si de forma consciente o inconsciente, un verdadero macguffin en las elecciones del Barça.

Macguffin, para quien no lo sepa, es un elemento que se usa en las películas para mantener el suspense o la tensión, pero que no tiene la más mínima importancia en el desarrollo del argumento. Pueden ser unos documentos, unas palabras misteriosas, un personaje oscuro, etc. Hitchcock era un maestro en su utilización. En el caso que nos ocupa, el macguffin sería ese presunto fichaje. La pregunta que se hará todo el mundo hasta que se resuelva el misterio (presuntamente cuatro o cinco días antes de las elecciones) es quién puede ser ese refuerzo de lujo. Añado de lujo porque el fichaje debe ser lo suficientemente impactante como para hacer que Bartomeu pueda ganar las elecciones o, al menos, ayudarle a ganarlas. Para entendernos, el Beckham que no llegó de Laporta en 2003 o el Figo que sí lo hizo de Florentino en el año 2000.

No sé a ustedes, a mí, con las características que ya he ido describiendo, sólo se me ocurre un nombre: Koke, el del Atlético. Me parece el único centrocampista español con un tirón suficiente entre los socios. La repesca de Denis Suárez no encajararía con esta última característica y a otras opciones posibles, como el regreso de Víctor Sánchez (Espanyol) o Bruno, del Villarreal, les pasaría un tanto de lo mismo. Aunque su temporada no ha sido como la anterior, Koke sí ha ocupado ya varias veces las portadas de los periódicos y podría encajar en un doble pivote con Busquets, como hace, y muy bien, por cierto, en la Selección. Así ofrecería a Luis Enrique una alternativa interesante al clásico 4-3-3 para trasladar a Messi de la banda al lugar donde más le gusta jugar, que sería detrás de Suárez. Está claro que entretener la aburrida película de las elecciones es la intención del macguffin de Bartomeu, pero me temo que lo más probable es que al final este fichaje misterioso se quede en puro humo: no me imagino a Koke esperando hasta enero, como sí hará Aleix Vidal, para poder jugar con el Barça.

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