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Berlín no será un muro tras París, Roma y Londres

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El Barça disputará en Berlín su cuarta final de Champions en los últimos diez años. Tras ganar las de París, Roma y Londres, hace tiempo que los jugadores y la afición sortearon ese muro psicológico que te hace perder las finales. Julio Salinas, que levantó la primera Champions del Barça (la de Wembley en 1992), contó el sábado en TVE una anécdota que creo que ejemplifica perfectamente cómo afronta ahora el Barça los partidos a cara o cruz. Javi Martínez le contó que no se explicaba cómo apenas unas horas antes de jugar la final del Mundial de Sudáfrica, Xavi, Iniesta, PuyolPiqué y compañía (la mitad de la Selección era del Barça) estaban tranquilamente jugando al ping pong en las instalaciones recreativas del hotel de concentración. Al ex del Athletic, ahora en el Bayern, los nervios le comían por dentro y no paraba de darle vueltas al partido, pero a los del Barça se les veía relajados, sin darle mucha importancia al duelo tan importante que iban a jugar.

A eso se llama, en el argot futbolístico, tener callo. La diferencia en la última final de la Copa del Rey estuvo en esa experiencia para dominar psicológicamente al adversario. El golazo de Messi, para los jugadores del Athletic, que seguro habían estado toda la semana pensando en cómo frenar al argentino, fue terminal. No se repusieron del tanto ni siquiera a la hora de explicarse ante los medios de comunicación al final del partido. Cruyff ha recomendado a Luis Enrique que quite presión a sus jugadores, que siga la táctica que él utilizó para ganar la primera Champions: «Salid y disfrutad». No hace ninguna falta. A Xavi, a Iniesta, a Messi, a Piqué, a Busquets, a Neymar (pese a su juventud ya ha jugado unas cuantas finales) no es necesario decirles que salgan a disfrutar. Porque van a hacerlo. Mientras los jugadores del Athletic sentían el peso sobre sus hombros de no volver a defraudar a su afición (el miedo a perder), los jugadores del Barça han logrado tantos títulos ya que se han ganado el derecho a fallar. Por eso ganan. No tienen miedo a perder. Por eso saldrán a disfrutar y a ganar en Berlín. Que lo consigan o no dependerá de la suerte, del acierto del rival y de pequeños detalles, como suelen decir los profesionales.

En las finales es donde más se evidencia el cambio de mentalidad del Barça en los últimos 25 años. «Ostras, ostras, ¿por qué jugamos otra final si las perdemos?», asegura Cruyff que le decía el expresidente Núñez. Y el holandés le contestaba: «Hostia, pues para ganarla». Desde entonces, el Barça gana dos de cada tres finales que juega, un gran porcentaje sin duda. Nadie puede asegurar que volverá a hacerlo en Berlín, pero lo que sí puedo decir con absoluta certeza es que el Barça competirá hasta el final y no perderá por miedo a perder, como ocurría hace ya más de 25 años. El muro de Berlín, tanto el real como el psicológico, hace tiempo que saltó en mil pedazos.
(Foto/Autor: El Barça celebra la Champions de 2011/fcbarcelona.es)

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