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Brasil se queda en nada cuando le falta Neymar

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Para el mundo había dos atractivos en la actual Copa América. Uno era el duelo Messi-Neymar, que se fue al garete cuando el brasileño fue expulsado ante Colombia. El otro era ver la enésima edición de la histórica rivalidad entre Argentina y Brasil. Ni siquiera los países se ponen de acuerdo en los partidos que han jugado entre ellos, pero, según la FIFA, ambas selecciones han protagonizado hasta ahora 96 enfrentamientos, con una igualdad absoluta: 36 triunfos para cada una y 24 empates. Tras la eliminación de Brasil, que se queda en nada cuando le falta Neymar, tampoco podremos ver quién hubiera deshecho la igualada.

El único atractivo en estos momentos es ver si Messi logra por fin romper su gafe  (“Es terrible lo que me cuesta hacer un gol en la selección», acaba de decir) y consigue un título con Argentina. Ya se quedó muy cerca en el pasado Mundial cuando perdió la final contra Alemania en la prórroga. Ahora está a sólo dos pasos de coronarse: en semifinales se medirá a Paraguay, que derrotó a Brasil en los penaltis, y en la final, previsiblemente, a la anfitriona, la Chile del exazulgrana Alexis Sánchez y su actual compañero Bravo. Messi ya ganó el Mundial Sub-20 hace diez años (2005) y una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín (2008), pero en su excepcional palmarés aún le falta un gran título con Argentina a nivel absoluto.

Volviendo a Neymar, Brasil debería estar muy preocupada. Con la cantidad de talento que cada año exporta al mundo del fútbol, su selección no puede depender de si juega Neymar o no. Le pasó en el Mundial y le ha vuelto a pasar en esta Copa América. Brasil es una selección con Neymar y otra muy distinta sin él. Si recuerdas un momento la Brasil que barrió a España en la final de la Copa Confederaciones de 2013, nunca se te hubiera pasado por la imaginación que fuera a caer humillada (1-7) al año siguiente en las semifinales del Mundial, ni que fuera a caer eliminada en cuartos de la Copa América por una Paraguay que lleva 36 años sin ganar nada. En cuanto faltó Neymar (en el Mundial por lesión, ahora por sanción), Brasil desapareció. Esto pone sobre la mesa dos evidencias: una es la tremenda categoría del delantero del Barça; la otra, la poca entidad que tiene el resto de la canarinha.

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