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Cruyff dejó un espíritu que está más vivo que el de Juanito

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Tengo la suerte de haber celebrado ya 16 de las 24 Ligas que ha ganado el Barça en su historia. En la primera, la del Cruyff jugador (1973-74), era muy pequeño (sólo 6 años) y los recuerdos son demasiado vagos y quizá contaminados por youtube. Las demás sí que las he vivido de forma intensa y plenamente consciente, incluida aquella lejana del inglés Terry Venables (1984-85) de la que han pasado ya más de tres décadas. Estoy con Piqué: hace 25 años no hubiéramos ganado esta Liga. Ha sido el espíritu de Cruyff, que está más vivo que el de Juanito en el Real Madrid, el que nos ha llevado a conquistar este nuevo campeonato. «El Barça se ha convertido en un club ganador, cada año ganamos títulos», añadió Piqué. Efectivamente, de las últimas 12 temporadas, sólo en una (2007-08) no cayó ningún trofeo, por pequeño que fuera.

En cambio, los intentos de remontada del Madrid casi siempre acaban en la orilla. La Cofradía del Clavo Ardiendo que sacan en la capital a pasear en los finales de temporada sólo dio resultado una vez (2006-07 con Capello) y fracasó con Luxemburgo, Juande Ramos, Pellegrini y ahora con Zidane. Tampoco dieron la vuelta a eliminatorias europeas contra el Roma, Lyon, Bayern, Dortmund o Juventus ni a ridículos históricos como el del Alcorconazo (4-0 en la ida y sólo 1-0 en el Bernabéu). «Dejad a mi padre tranquilo, cada vez que lo mencionan para remontar, palmamos». Roberto, uno de los hijos de Juanito, puso así la sentencia de muerte al espíritu de su padre cuando el Madrid cayó por 2-0 ante el Wolfsburgo.

A pesar de todo el historial de fracasos, el equipo blanco sí remontó al equipo alemán (hasta la peor maldición tiene un final) y se jugará la Champions en Milán. Guardiola admiraba profundamente esta fe del Madrid y su entorno. Siempre empuja: nunca pierde la ilusión ni la esperanza. En el Barcelona debemos aprender todavía en este aspecto y no dejarnos llevar por el pesimismo o el desaliento mientras haya algún título en juego. A falta de cinco partidos para el final, cuando la Liga se apretó al máximo, algunos de vosotros (no muchos, es verdad, se nota que los tiempos han cambiado), me hacíais llegar vuestra frustración verbalizada en ideas como que el equipo no tenía banquillo, que estaba mal dirigido, que se tenía que hacer una limpieza a final de temporada, que la culpa era del entrenador, que no tenía ni idea, y que incluso había que vender a Messi ¿? para pagar el nuevo estadio. En resumidas cuentas, algunos creían que no se ganaría nada. Ya os dije que podíais pensar así si de esa manera os sentíais mejor, pero que yo prefería tener ilusión hasta el final. Lo mismo me pasa con el doblete. Mientras que no esté perdido, seguiré confiando en que podemos ganarlo, pese a la dificultad. Y si no lo ganamos, tampoco mandaré a la hoguera a este equipo. Nos ha dado muchas alegrías.

(Foto/Autor: Una imagen de la Rúa de celebración del título liguero/fcbarcelona.es)

 

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