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Cuatro años de la obra cumbre de Guardiola y tres Barça-Espanyol para empezar 2016

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El Barça sigue sin tener suerte en los sorteos. Le tocó enfrentarse tres veces al Athletic al inicio de esta temporada y comenzará 2016 midiéndose tres veces al Espanyol. Primero en Liga (2 de enero) y después en Copa del Rey (6 y 13). Lo único bueno de la eliminatoria es que, tras regresar de Japón, el equipo no se moverá de la ciudad en casi un mes, porque en Liga recibe a Betis (30 de diciembre), Granada (9 de enero) y Athletic (17 de enero). Ya habrá tiempo de hablar de este sospechoso mal fario que nos acompaña, porque en estos momentos nuestra atención se debe centrar en el Mundial de Clubes. Tal día como hoy, 18 de diciembre, de hace cuatro años Barça y Santos protagonizaban la final. Para mí fue la obra cumbre de Guardiola. Aquel día en Yokohama, debido a la baja de Villa por lesión (se rompió la tibia ante el Al Sadd), el técnico puso a cinco centrocampistas (Busquets, Iniesta, Xavi, Thiago y Fàbregas) junto a Messi, un delantero también, como él dice, mentiroso, y le dio un baile histórico al Santos de Neymar. El partido fue un rondo gigantesco. «Nos han dado una lección», reconocería después el astro brasileño, que ese día seguro que tomó la firme decisión de fichar por el Barça.

No espero ante River Plate un partido similar a éste contra el Santos, sino más bien al que se dio hace seis años, en la final contra Estudiantes. El equipo argentino se adelantó entonces con un gol en fuera de juego de Boselli y el milagroso empate de Pedro, tras una prolongación de Piqué, que se había ido al ataque como Alexanco en la época de Cruyff, propició una prórroga en la que llegó el gol con el pecho de Messi y las lágrimas finales de Guardiola. Estudiantes igualó la diferencia de calidad a base de intensidad, dureza a veces, y ese gen competitivo que tienen los argentinos. Para el Barça ésta no deja de ser una copa más, la quinta que puede obtener en 2015, pero River lleva meses esperando este partido. Para los aficionados, como demuestra su desplazamiento en masa hasta Japón (dicen que habrá 20.000), es uno de los más importantes de su historia. En la final, todos los jugadores saldrán con el cuchillo entre los dientes y pelearán cada palmo de terreno como si les fuera la vida en ello. No tengo ninguna duda.

Si el Barça es capaz de igualar esa intensidad lo tendrá fácil. Si no, sufrirá. River Plate no juega mucho al fútbol, pero compite muy bien, como todos los equipos argentinos. Vi un resumen de la Libertadores 2015 y estuvo a punto de no clasificarse para octavos. A Boca le ganó por un gol de penalti y la vuelta se suspendió con 0-0 porque unos aficionados rociaron a los jugadores de River con gas lacrimógeno. En cuartos, Cruzeiro se impuso en el Monumental (0-1), pero luego River le dio la vuelta con un 0-3, que es la victoria más holgada de un club argentino en Brasil. En las semifinales ante el Guaraní paraguayo y en la final ante el Tigres de México le bastó con vencer en casa y empatar fuera. En total, River levantó la Libertadores después de ganar sólo cinco partidos. Si lo comparamos con la trayectoria del Barça en la Champions, no hay color: 11 victorias y sólo dos derrotas, la de la primera fase ante el PSG y la de semifinales ante el Bayern, ambas por 3-2 y ambas igual de intrascencendentes. Las casas de apuestas lo ven claro: una victoria de River se paga entre 7 y 15 veces más que una del Barça. Ojalá se cumpla su pronóstico y el equipo demuestre en el campo que es mucho mejor que River.
(Foto/Autor: Xavi, Fàbregas, Busquets, Thiago, Messi e Iniesta se abrazan tras un gol al Santos/fcbarcelona.es)

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