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De 10 a 10, el Barça se da un homenaje ante Osasuna: 4-0

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En el primer tanto del Barça ante Osasuna, obra de Braithwaite, Messi había intentado emular el gol con la mano de Maradona a Inglaterra en el Mundial 86. No sabemos si se arrepintió en el último segundo o no llegó al balón. El caso es que no llegó a tocar la pelota. Quizá pensó que ese gol de pillo ya se lo había copiado antes (uno al Espanyol en 2007) y además se lo anularían, pues ahora existe el VAR. Pero tan convencido estaba de que iba a homenajear al Pelusa, fallecido esta semana, que llevaba, debajo de la elástica azulgrana, una camiseta de Newell’s de 1993, el año en que Maradona jugó apenas 7 partidos (5 oficiales y 2 amistosos) con el club en el que Messi dio sus primeras patadas al balón. El 7 de octubre de 1993, Diego debutaba con los leprosos en un amistoso ante el Emelec y Messi estaba en las gradas de El Coloso, como ha confesado en alguna entrevista: «Llegué a ver jugar a Maradona. Era chiquito, tenía seis años, no me acuerdo nada, pero sé que estuve». Maradona convirtió el único gol del encuentro, un tanto parecidísimo al cuarto de Messi a Osasuna, desde fuera del área, con un gran golpeo. Diego lo hizo con la derecha y Leo con la izquierda, pero la factura es muy parecida. Cuando hubo celebrado el tanto con sus compañeros, Messi, con mucha solemnidad, se quitó la camiseta azulgrana, dejó ver la de Newell’s de 1993 y alzó los brazos al cielo en señal de homenaje a Maradona. De 10 a 10. Del mejor de la historia… al mejor hasta entonces. 

Fue una emotiva ceremonia, que el árbitro de turno, Mateu Lahoz, castigó con una cartulina amarilla (en una muestra más de que el mundo del fútbol y el mundo arbitral son realidades paralelas, no tienen nada que ver) y que cerraba este gran homenaje del Barça ante Osasuna. El Barça suma su segundo 4-0 consecutivo, si añadimos el de Champions, con juego a ratos buenos y a ratos un tanto desesperante, por la poca intensidad y la lentitud con la que parecen emplearse los jugadores. Como en el encuentro frente al Dinamo de Kiev, a medida que llegaron los goles fue cuando fue llegando la mejoría azulgrana. Braithwaite, a trompicones, a la media hora, hizo el 1-0 tras el enésimo fallo a portería de Coutinho. Luego Griezmann, que jugó a gran nivel como segundo punta detrás del nueve, la posición que él reclama, hizo un golazo de volea inapelable y poco antes del descanso, Coutinho falló de nuevo el tercero a puerta vacía tras una mala salida del portero rival. 

El brasileño está intentando hacerse un hueco en el equipo y pone quizá más empeño que acierto. Griezmann, tras robar un balón a la defensa rojilla, le regaló el tercero y con eso se fue contento a descansar, cuando lo debería hacer preocupado por su falta de acierto. Por cierto, ese gol es tan válido, pese a la posición en fuera de juego de Griezmann, como aquel que debió subir al marcador de Messi en la Liga que se perdió en el Camp Nou ante el Atlético en 2014. La pelota que recibe el francés (repito, en fuera de juego) llega procedente de un contrario, igual que la que recibió Messi ante los rojiblancos, y por eso le habilita ¿Sabéis que el árbitros en los dos partidos era el mismo? Sí, Mateu Lahoz. Con VAR, aquella Liga que se perdió ante el Atlético sería del Barça. Que lo sepáis. En fin, quería recordarlo una vez más, porque se trataba del mismo árbitro y la misma acción, pero resuelta de distinta manera.

Luego salió Dembélé y también marcó, pero esta vez el VAR lo anuló por un fuera de juego de Trincao que a mí me parece incomprensible, porque esa ley se aplica cuando alguien se beneficia de su posición adelantada, pero Trincao sale por detrás de los defensas cuando se apodera de un balón sin dueño que toca por última vez en Messi. Lo que decía antes, el fútbol y los árbitros no van de la mano, sino en mundos paralelos. Lo mejor es que el triunfo permite al Barça seguir escalando posiciones en la Liga. Ahora suma 14 puntos, sólo 3 menos que el Real Madrid, que ha jugado un partido más y que perdió merecidamente contra el Alavés (1-2). De la cabeza, que lideran Real Sociedad y Atlético (ganó con mucha fortuna 0-1 en Valencia), está todavía muy lejos, pero queda mucha Liga. Para que podamos pelearla todavía harán falta algunos triunfos más triunfos seguidos. Veremos en mayo si nos alcanza con la plantilla que hay, porque en este encuentro se lesionó un nuevo central, Lenglet. El Barça acabó el partido con Junior de lateral derecho y Mingueza (segundo partido completo de titular) y De Jong en el centro de la defensa. No parece grave lo del francés, pero a este paso Koeman va a terminar por tener que vestirse de corto. Y su estado de forma, como habréis seguro apreciado, no es desde luego el más idóneo.

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