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Del penalti a Vinicius al penalti a Messi

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Arriba tenéis las portadas de la Prensa con el penalti a Messi de Diego Carlos en el añadido del Barça-Sevilla (1-1) y el penalti a Vinicius de Rulli en el Real Madrid-Real Sociedad (0-2) de 2019 que ha cambiado el VAR desde entonces. Hasta esa jugada, el VAR sólo entraba en jugadas que eran claras y manifiestas, no en jugadas que podrían dar a la interpretación. Según todos los altavoces de la capital, que presionaron lo indecible, la jugada de Vinicius era clara y manifiesta, pese a que Rulli tocaba el balón antes de derribar al brasileño. En el caso de Messi y Diego Carlos ocurre exactamente lo mismo. El central del Sevilla toca la pelota antes de pisar y derribar a Messi. Unos árbitros interpretarán que aunque toque el balón puede hacer falta y otros interpretarán que como toca el balón antes la infracción no existe. Entiendo que por eso no entró el VAR en esta ocasión, pero mucho más discutibles ha habido jugadas favorables al Madrid en la temporada pasada y en la presente en las que el árbitro del VAR, por lo menos, ha indicado al árbitro que vaya a verla al monitor (con la presión que ello supone) y que luego decida. Eso ha venido pasando a raíz de que Florentino Pérez pusiera el grito en el cielo por la jugada de Vinicius y que el propio Tebas confirmara que el VAR había cambiado por completo después de la llamada del presidente del Real Madrid a la Federación Española de Fútbol. A partir de ese momento, el Madrid no sólo ha tenido un equipo arbitral a su favor (el del campo, que siempre ha estado a su lado) sino que tiene otro en la televisión, pendiente de que el árbitro principal no se equivoque en la dirección que corresponda en cada momento. 

Yo ya dije en su día que el penalti a Vinicius no me lo parecía, igual que no me lo parece el de Messi. Eso sí, si el de Vinicius lo es, el de Messi sería igual de claro, porque son dos jugadas idénticas. En ambos casos, el portero y el defensor tocan el balón antes de cometer la infracción. Deberían ser, pues, juzgadas del mismo modo. Pero en el Barça-Sevilla comprobamos de nuevo que cada árbitro tiene su propio reglamento. Del Cerro Grande expulsó a Lenglet en la pasada jornada por hacer dos simples faltas. Gil Manzano, por su parte, avisó a Jordan después de hacer varias faltas seguidas, pero el jugador del Sevilla siguió haciéndolas durante todo el partido y no vio ni siquiera una amarilla. En total, el equipo andaluz cometió 18 faltas y sólo vio una tarjeta: fue para Gudelj, en el minuto 86. Y eso que la mayoría de infracciones eran en acciones por detrás, muchas veces sin posibilidad de jugar el balón. Lo mismo pasó en el Levante-Real Madrid, donde los locales se quejan de que el árbitro pudo expulsar a Casemiro y no lo hizo. Pero no lo hizo porque no quiso, no porque no tuviera motivos para ello, como muchas veces pasa con Sergio Ramos. Siempre he dicho que es muy difícil para el Barça ganar la Liga, pero creo que esta será muy mucho más complicada. 

El Barça ya vino condicionado al partido contra el Sevilla por la expulsión en Balaídos ya que tuvo que hacer un esfuerzo extra contra el Celta en la segunda parte. Se notó algo en el duelo contra los de Lopetegui, aunque creo que tampoco fue excesivo, afortunadamente. Creo que el Barça fue ligeramente superior al Sevilla en la primera parte y que en la segunda parte quizá se impuso a los puntos el equipo andaluz, pero durante todo el partido las mejores ocasiones de gol cayeron de parte de los azulgranas. Me parece que Koeman pudo haber refrescado algo el equipo, bien en el encuentro ante el Celta o bien contra el Sevilla. Jugar 3 partidos consecutivos ante rivales tan potentes justo al comenzar la Liga, sin apenas variantes en el once, no creo que sea lo más aconsejable. De momento, ya tenemos la primera baja en forma de lesión, la de Jordi Alba, un jugador que ahora mismo estaba en una forma magnífica. Por cierto, en su lugar entró Dest, el último fichaje en llegar, en los últimos minutos y me gustó mucho lo que aportó, a pesar de que no era su banda natural. 

El Sevilla se adelantó muy pronto gracias a un gol de De Jong, que vino precedido de una posible falta de Koundé que ni el árbitro ni el del VAR quisieron ver. Al mismo De Jong le anularon un gol en el Bernabéu la temporada pasada por una supuesta falta de Gudelj a Militao que en aquella ocasión sí quisieron ver. En fin, otra más del diferente modo de arbitrar que emplean con Barça y Madrid. Los de Koeman se repusieron al instante y empataron gracias a un regalo de Navas que aprovechó Coutinho. Era el minuto 9 y, a pesar de este presagio de goles a mansalva, el marcador ya no se movería en todo el encuentro. Ocasiones hubo para ello, incluído un palo para cada equipo. Fue un duelo bastante igualado y el empate no hay que considerarlo malo, porque las sensaciones del juego del equipo siguen siendo buenas y esperanzadoras. Esta vez, hubo alguna pérdida de balón de más, sobre todo al final, producto quizá del cansancio, pero el Barça pudo ganar en los últimos minutos, donde gozó de ocasiones claras en los pies de Messi, De Jong y Trincao. Además, por supuesto, de ese penalti que pudo ser y no fue. 

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