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Dembélé grita un gol que puede valer una Liga

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La imagen de arriba habla por si sola y resume lo que fue el partido contra el Valladolid. Un sufrimiento de casi 90 minutos y una explosión de alegría de las que ya coleccionamos unas cuantas esta temporada: Alba ante el Granada, Trinçao frente al Betis, Piqué contra el Sevilla… Con menos, otros equipos han fabricado la leyenda de que no se rinden hasta el último minuto. El Barça y otros muchos equipos tampoco lo hacen. Pero el fútbol no es sólo cuestión de fe. También interviene mucho la suerte. Encima de estas líneas, Dembélé grita un gol que puede valer una Liga después de cazar un remate en el minuto 89 que sorprendió a Masip, impecable durante toda la noche. Al ex portero blaugrana no le dio tiempo a reaccionar porque se encontró con un jugador imprevisible. Quizá otro hubiese controlado antes de disparar. Quizá al mismo Dembélé ese remate (en otro momento o en otro partido) se le hubiera ido al banderín del córner o a las nubes. Pero el caso es que esta vez (aquí aparece la diosa Fortuna) fue para dentro y el Barça logró una victoria que le permite tener la Liga en sus manos por primera vez esta temporada. 

Eso no significa que la vaya a ganar, porque la cabeza está ahora tan apretada (Atlético, líder con 66 puntos; Barça, segundo, con 65 y Real Madrid, tercero, con 63) que cualquier apuesta puede ser igual de arriesgada. El sábado hay un Clásico y todavía quedará el posiblemente decisivo Barça-Atlético a 4 jornadas del final. Como demostró este encuentro ante el Valladolid y la derrota del Atlético ante el Sevilla, ningún duelo de los que quedan hasta el final será fácil para nadie. Quien mejor domine los nervios, quien esté más fino en el juego y quien tenga, por qué no, más suerte, se llevará esta Liga. Para mí ya es una proeza que el Barça la vaya a disputar hasta el final (ahora ya no me cabe duda) porque viene de una desventaja de 12 o 13 puntos. 

Pero para poder ganarla deberá mejorar las prestaciones que le vimos ante el Valladolid. Cierto es que el rival se jugaba la vida (estar o no en Primera), que estaba más descansado, que al Barça el Virus FIFA le suele pasar factura en algún momento de la temporada y que los dos próximos compromisos están en la mente de todos: el Clásico (sábado 10) y la final de Copa (sábado 17). Nadie quiere perdérselos por una inoportuna lesión o sanción. Messi y De Jong jugaron amenazados por una amarilla que les impediría jugar ante el Madrid y eso hace que te tomes cada acción del partido con máxima cautela. Es imposible que te concentres y vayas al 100%. Las cámaras captaron al descanso una arenga de Messi en las que decía que había que poner una marcha más, dar más ritmo al balón porque si no no sacarían el partido. En la segunda mitad, el Barça lo hizo, pero casi no le da para doblegar a un buen Valladolid, que puso mucha más intensidad y convicción en lo que hacia. Los de Koeman parecieron tomarse el compromiso como una prueba molesta antes de afrontar los 10 días que pueden marcar la temporada. Sólo espero que en el Clásico vuelva la mejor versión del Barça, la que vimos antes del parón internacional en el 1-6 de Anoeta, porque si el Barça no pierde ante el Madrid sí que de verdad dará un paso de gigante en sus aspiraciones de ganar la Liga. Ganar debe ser siempre el objetivo, pero el empate le permitiría seguir dependiendo de sí mismo, algo que ahora mismo no le vale a su rival. 

Hasta el sábado quedan 5 días y hasta entonces, no tengáis duda, no se hablará de otra cosa que de las presuntas polémicas de este Barça-Valladolid. Todo con el fin de condicionar al árbitro del Clásico. Es una estrategia ya conocida. La realidad es que hubo dos posibles penaltis, uno en cada área, uno por una mano involuntaria de Alba y otro por un derribo de Olaza a Dest. La expulsión de Óscar Plano por una entrada, no lo olvidemos, por detrás y sin posibilidad de jugar el balón, pudo ser algo rigurosa, pero Jaime Latre pudo expulsar perfectamente a Alcaraz por un codazo a Griezmann en el minuto 12. En fin, ya sabéis de qué va esto, así que no os puede pillar por sorpresa. 

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