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Donde no hay que perder es el miércoles en el Calderón

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El gafe de Anoeta continúa. En siete partidos que ha disputado desde el último ascenso de la Real (2010), el Barça ha sido incapaz de ganar (cinco derrotas y dos empates). Parece cosa de meigas lo que le ocurre al equipo azulgrana en este campo. No es que hiciera un gran partido, pero tan poco tan malo como para salir derrotado. Un gol en el minuto 4 de Oyarzabal de cabeza a centro de Xabi Prieto le sirvió a la Real para salir triunfante de un duelo en el que no tuvo más oportunidades. El resto del partido fue un quiero y no puedo de un Barça con poco nervio y muy poca chispa. A los de Eusebio les bastó ordenarse en dos líneas muy numerosas delante de su área y esperar el choque de frente una y otra vez de los de Luis Enrique. Creo que nadie imaginaba este partido tan defensivo de la Real. Yo tampoco, la verdad. Pero se encontró con un gol inesperado y lo defendió con acierto hasta el final. La Liga se aprieta. El Atlético está ahora a tres puntos de distancia y el Real Madrid a cuatro con seis jornadas por delante. La ventaja se ha reducido pero todavía puede ser suficiente. En Liga hay margen. Donde no hay que perder es el miércoles en el Calderón.

Estas dos derrotas consecutivas en Liga (Real Madrid y Real Sociedad) me han recordado las que sufrió el equipo de Guardiola en su primer año al frente del equipo contra Atlético y Espanyol, que sumadas a un empate en el campo del Betis, redujeron la ventaja de 12 puntos sobre el Madrid de Juande Ramos a sólo 4 puntos en 3 jornadas. El año pasado, a estas alturas, a falta de sólo 6 partidos, la diferencia era de sólo 2 puntos entre blancos y azulgranas. Sigo pensando que la Liga está en las manos del Barça, que todavía tiene una vida más en su poder. Sus rivales, ninguna.

Visto cómo se desarrolló el encuentro, que Luis Enrique hubiera hecho más o menos rotaciones hubiera dado igual. Empezó con Sergi Roberto, Rafinha y Arda por Alba, Iniesta y Rakitic y al final terminó con su equipo titular con Munir en lugar de Luis Suárez. Por cierto, el canterano, que había hecho buenos partidos en enero cuando entró en las rotaciones, en Anoeta ni la olió. En su descargo hay que decir que sus compañeros en el tridente, Messi y Neymar, tampoco hicieron su mejor partido. Eso sí, las mejores ocasiones estuvieron en los pies y en la cabeza del argentino. Su compatriota Rulli se las paró todas. Nadie dijo que ganar una Liga fuera fácil. Y mucho menos aspirar a repetir un triplete. De lo que pase el miércoles en la Champions, creo que dependerá mucho lo que ocurra de ahora en adelante en la competición doméstica.

(Foto/Autor: Neymar intenta zafarse de dos jugadores de la Real Sociedad/fcbarcelona.es)

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