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El Barça o Guardiola estará en la gran final de Berlín

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Tras el sorteo de Champions, ya sabemos que la final de Berlín tendrá color azulgrana. O estará el Barça al completo (eso espero, por supuesto), o al menos la disputará uno de los representantes más ilustres de su historia, Pep Guardiola. Claro que todos los aficionados del Barça quieren llegar a la final, pero el consuelo de ser eliminados por el actual técnico del Bayern no sería, en este caso, menor. La mano de Guardiola todavía puede verse en el Barça actual, del que aún son una parte muy importante Piqué, Busquets, Mascherano, Alves y Pedro, que llegaron o se instalaron en el equipo con él en el banquillo, y también podrá distinguirse en el Barça del futuro, pues él hizo debutar a Sergi Roberto, Rafinha, Bartra y Martín Montoya.

Guardiola creó el mejor Barça de la historia y puede que el mejor equipo de todos los tiempos. Y eso no podrá borrarlo nadie, aunque lo pretenda. Precisamente durante esa etapa gloriosa (2008-12), Luis Enrique fue el encargado de dirigir al Barcelona B en sustitución de Pep. Luis Enrique, por cierto, ascendió al filial a Segunda División y lo colocó tercero, la mejor clasificación de su historia, datos que al principio de esta temporada supongo que muchos obviaron y ahora, con el equipo en disposición de luchar por los tres títulos, a lo mejor necesitan recordar.

En esos tres años que coincidieron en el Barça como entrenadores (ya lo hicieron como jugadores y son grandes amigos, eso es público), a mí me gustaba mucho comparar al primer equipo con el filial. Y había pocas diferencias. La calidad de ambas plantillas no era la misma, pero el sistema y el concepto a la hora de jugar eran calcados. Si acaso, las sutiles variaciones las encontraba en el carácter de los entrenadores. Los equipos de Guardiola juegan como lo hacía él, de manera cerebral, pausada, siempre con mucho sentido e intención. Los de Luis Enrique compiten más, son algo más directos y alocados, por tanto, pero tienen más garra e instinto asesino, que para eso era delantero. Me imagino una eliminatoria igualada e intensa, pero elegante, deportiva y de gran fútbol, en la que supongo que podrán compararse sus dos modelos.

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