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Escocia se rinde a la nueva camiseta con rayas de rugby

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Nike ha tenido mucha suerte. El cambio radical en la camiseta del Barça ha venido acompañado por un triplete. A mí, que no soy ni muy clásico ni muy mitómano, me gusta. Y creo que a la mayoría de aficionados también. En Escocia la camiseta no sólo gusta sino que arrasa. Se rinden al nuevo diseño porque les recuerda al del Celtic y a las rayas del rugby, deporte que allí compite en importancia con el fútbol. En mi infancia, las camisetas no cambiaban tanto. Ahora lo hacen cada temporada. El marketing y la moda han impuesto la variación anual, un ritual que va acompañado de hecho noticioso en la Prensa («¡¡descubrimos la nueva camiseta del Barça!!», «¡¡así será el nuevo uniforme de la próxima temporada!!») y lanzamiento a escala mundial. Las rayas horizontales no habían aparecido hasta ahora en la indumentaria del Barça, pero para todo hay una primera vez. Ya sólo falta que las pongan inclinadas, que lo harán, seguro. Al menos ya lo habrán pensado.

Al poco de salir a la venta, leí un reportaje sobre el impacto que había tenido la nueva camiseta en Escocia. Los comerciantes y vendedores reconocían que hace unos años los colores más vendidos eran los de los equipos locales, Celtic y Rangers, mayormente, pero que, de un tiempo a esta parte, eso había cambiado. Ahora las equipaciones que más se consumían eran las de los equipos ingleses y las de los grandes de Europa. El fútbol del futuro (lo vivimos ahora) es un fenómeno global. Lo mismo que la tecnología a nivel mundial está dominada por un puñado de compañías, el negocio del fútbol estará en manos de los clubes más poderosos del mundo. La afición de los países cuya liga local es poco relevante tiende a tener como primer equipo a uno extranjero. «El Barcelona es el club más grande en el mundo y los niños sólo quieren llevar su camiseta, la de Messi, principalmente», decían en el reportaje de la Prensa escocesa.

Recuerdo que yo me hice del Barça por Schuster y Maradona, jugadores icono en los ochenta, pero también por el estilo de juego que practicaba el equipo. Era la época de los centros laterales y los cabezazos de Santillana y de la fuerza de los vascos de la Real SociedadAthletic. A contracorriente, el Barça siempre se caracterizó más por la combinación, por el toque, por las jugadas elaboradas, por la parte estética del juego. Por esa época, en España no ganaba mucho, pero en Europa levantó dos Recopas casi consecutivas (1979 y 1981) y eso tuvo bastante impacto, sobre todo en los niños. Desde hace diez años, muchos niños del mundo se hacen del Barça por Messi. Y en el futuro lo harán por Neymar. El equipo que gana siempre recluta nuevos seguidores por todo el mundo y como no hay equipo que haya ganado más en la última década, el número de seguidores no para de crecer. La marca Barça es reconocida mundialmente por sus jugadores, pero también por un intangible como es su estilo de juego al que a veces no se le da la importancia que merece. Jugar bien es un elemento más del marketing del Barça: favorece el negocio.
(Foto/Autor: La nueva camiseta del Barça/fcbarcelona.es)

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