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España se agarra a Iniesta y sigue pitando a Piqué

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España se agarra a Iniesta y sigue pitando a Piqué. O sea, nada nuevo por la Selección. Lo único diferente del partido ante Georgia fue el resultado: una derrota que nadie esperaba ante la número 137 de ránking FIFA, una donnadie en el concierto internacional. Los aficionados azulgranas hemos visto ese partido en multitud de ocasiones: un rival que se encierra en busca de una o media oportunidad para ganarte en una contra bien trenzada. La mayoría de las veces el Barça acaba abriendo la caja fuerte de una forma u otra, pero en ocasiones se aturulla, se pone nervioso, se precipita y acaba perdiendo. Exacto a lo que le pasó a España. Al final del partido, pensaba que Georgia había sido el Atlético, un equipo con orden, defensa y suerte que había ganado sin ser mejor que el equipo derrotado. ¿O acaso Georgia es mejor que España por haberla vencido 0-1 y además de visitante? Yo creo que no, pero para los que sólo miran el resultado supongo que así será.

Los que piensen de ese modo no darán un duro por esta Selección en la Eurocopa que está a punto de empezar. A mí he de reconocer que no me entusiasma tanto como las de 2008, 2010, 2012 o 2014. Me parece que el equipo ha perdido parte del estilo que la hizo grande. Ya no controla tanto los partidos, no apabulla al rival con la posesión, busca antes la portería contraria y, claro, pierde antes la pelota. Creo que le falta pausa y algo de paciencia. Cuando entraron Iniesta y Silva el juego se iluminó y pareció que el partido se desatascaría en cualquier momento. Pero arriba tampoco estaban Villa ni Torres, aunque podrían, sino Nolito y Aduriz, que no es lo mismo. Como Busquets tenga algún percance (y estuvo a punto, porque se jugó la cara en una salida del portero), el equipo se caerá a plomo. Fábregas, ahora ya sin la sombra de Xavi, creo que será titular en el centro del campo. Tras la mala campaña en el Chelsea, tanto él como Pedro están con ganas, pero no les veo igual que cuando jugaban para el Barça. Es como si hubieran perdido confianza en sí mismos.

Como lo de los pitos a Piqué no dio para mucho (esta vez, sin promoción, hubo muchos menos), en Madrid le echan la culpa del gol georgiano a Alba. Para mí, el empanado de la jugada vuelve a ser Ramos, que me recordó al de hace dos años en Brasil. Esa misma jugada se produjo en la final de Champions y la cortó con una entrada que pudo bien ser de roja al belga Carrasco. Al georgiano le tiró una mano blandita para agarrarlo y luego tampoco cubrió bien al jugador que al final acaba marcando el tanto de la victoria. En fin, un desastre, pero las culpas son para Alba. Por dar un pase al que no está atento Ramos en campo contrario. Hace dos años, la Selección llegó al Mundial de Brasil después de otra final Real Madrid-Atlético. Si nos la pegamos en la primera fase (recuerden que los rivales no son fáciles: República Checa, Turquía y Croacia), no sería extraño para mí. Y eso que los únicos que apuntan a titulares son Ramos y Juanfran, pero uno está en Cibeles todavía y el otro aún no ha digerido lo de Milán. Como no tiren del carro los de siempre, es decir, los del Barça, seguro que nos volvemos de Francia antes de tiempo.

(Foto/Autor: Iniesta conduce el balón ante Georgia/Rubio-RFEF)

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