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Ganar, ganar y ganar

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Como está de moda hacer titulares con 3 palabras a raíz de la bandera de Gales Bale, me acordé del maestro Luis Aragonés y de una de sus frases más míticas y recordadas. «¿Qué es para usted el fútbol?», le preguntaron una vez al Sabio de Hortaleza. Y este respondió: «El fútbol es ganar, ganar y ganar. Y después ganar y volver a ganar. Eso es el fútbol». A falta de juego en Butarque, el Barça se agarró a esta máxima de Aragonés y logró un triunfo de esos que el tópico dice que al final ganan campeonatos (1-2). El partido pintaba más durante la primera parte que acabaría más bien como el de Granada, pero dos golpes de fortuna en dos acciones a balón parado le dieron 3 puntos muy importantes a los de Valverde

A mí no me gustó el partido, como a la mayoría de vosotros, supongo, pero también sé reconocer que hubo muchas dificultades. En Leganés hacía mucho frío y, aunque no se apreciaba por televisión, según Valverde, el campo estaba fatal, algo que se pudo corroborar en la falta de precisión absoluta de sus jugadores. La hora del partido era inusual, poco antes de comer, y el compromiso llegaba después de un parón de selecciones y en vísperas de un importante compromiso de Champions. Era el típico partido trampa, con un rival menor, el colista de Primera, pero con la moral a tope por el cambio de entrenador, y un estadio pequeño, en las afueras de Madrid, que pone mucha presión a los árbitros. A todos estos condicionantes se añadía una defensa inédita azulgrana, con el debut esta temporada en el lateral derecho de Wagué, acompañado de Piqué, Umtiti y Junior. Y para mayor dificultad, Valverde innovaba con un sistema 4-2-3-1, con solo 2 centrocampistas, Busquets y De Jong, y 4 atacantes, Dembélé, Messi, Griezmann y Suárez. Toda la artillería. Valverde imaginaba un partido volcado en el campo del Leganés, pero no contaba que para que los jugadores de ataque se activen y brillen necesita que les llegue el balón rápido y en condiciones ventajosas. Como acostumbra, el más perdido fue Griezmann, que otra vez se fue del encuentro sin chutar a portería. Es como si no tuviese claro lo que hacer en el campo, si desmarcarse, apoyar o tocar. Y termina por no hacer nada de las tres cosas. En su descargo, también hay que decir que ni Messi, ni Dembélé, ni Suárez lo hicieron muchísimo mejor.

Sin embargo, entre los 3 sí crearon algo más de peligro, sobre todo en la segunda parte, y le dieron la vuelta al marcador. En-Nesyri había marcado un golazo en el minuto 12 y Suárez, que ya había puesto a prueba a Cuéllar en varias ocasiones, lo batió de un certero cabezazo en una falta maravillosamente puesta por Messi. La calidad del argentino a balón parado no sólo se expresa en los lanzamientos directos y debería ser aprovechada mejor en este tipo de situaciones. Messi pudo resolver el partido poco después, pero se encontró con el portero del Leganés. Hubo que esperar hasta el minuto 81 para que Vidal cazara un rebote afortunado en un córner botado por Dembélé e hiciera el 1-2. Otra vez la aportación de los suplentes fue decisiva. Por cierto, el juez de línea pitó fuera de juego y el árbitro tuvo que esperar a la decisión del VAR. Sin este novedoso sistema, no tengáis la más mínima duda de que el tanto habría sido anulado y 2 puntos se habrían ido al limbo, pero como el balón venía de un rival, en este caso, Rubén Pérez, no podía ser invalidado de ninguna manera. En fin, otra victoria sin brillo, como las que estamos viendo muy a menudo en este inicio de curso, pero peleada y sufrida. En condiciones adversas, contra un rival muy defensivo y con el hándicap del gol tempranero en contra. Sólo espero que este sufrimiento de ahora se convierta en alegría desbordada en la segunda parte de la temporada, pero la verdad es que las sensaciones y el número de goles encajados no nos permiten ser de momento demasiado optimistas. Otras temporadas ha sido al revés, quedémonos con eso. En cualquier caso, el miércoles llega el partido más importante de los disputados hasta ahora, la visita del Borussia Dortmund, al que hay que ganar como sea para pasar a la siguiente fase de la Champions. Ahora ese debe ser el único objetivo y no analizar demasiado el juego.

Vidal celebra con Dembélé el tanto del triunfo/fcbarcelona.es

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