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Iniesta se jugaría la pierna por disputar su cuarta final

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Iniesta se jugaría la pierna por disputar su cuarta final de Champions. Ya lo hizo una vez. Es el único de la actual plantilla que participó en la de París contra el Arsenal. Xavi entonces estaba lesionado y Messi forzó su recuperación para jugarla, pero Rijkaard lo dejó fuera de la convocatoria y el argentino incluso se enfadó. Iniesta comenzó la final de 2006 en el banquillo y tuvo que salir en la segunda parte porque el título se escapaba (0-1, gol de Campbell). Entró al campo en lugar de Edmilson, se situó de interior y dejó la función de pivote defensivo a Van Bommel. Rijkaard había formado un centro del campo más físico, pero necesitó echar mano de un chaval con 22 años recién cumplidos para intentar voltear el resultado. La entrada de Iniesta fue decisiva, pues de sus botas partió el mágico pase corrido interior que Etoo convirtió en el 1-1. Luego Larsson y Belletti hicieron el resto.

Si la primera final será siempre un gran recuerdo para Iniesta, la que no podrá olvidar nunca será la segunda, la de 2009. Porque la jugó lesionado. «Me jugué la pierna, pero lo volvería a hacer», ha confesado después en más de una ocasión. Iniesta se había roto la noche de su célebre golazo de Stamford Bridge (el momento cumbre de aquel año junto al 2-6 del Bernabéu). Sufrió una rotura muscular que curó a marchas forzadas para jugar en Roma. Lejos de cicatrizar, la herida se hizo más grande, le impidió ir convocado a la Copa Confederaciones de 2009 y se convirtió en un calvario para el jugador el curso siguiente. Estuvo en un tris de no llegar al Mundial. Menos mal que se recuperó a tiempo y marcó el gol que nos dio el triunfo en Sudáfrica.

A la tercera final de Champions ya no vivió tanto sobresalto, salvo una entrada brutal de Carrick que le levantó por el aire más de un metro. Afortudamente no tuvo consecuencias e Iniesta pudo brillar en el baile del Barça al Manchester de 2011. Ese partido le pilló en plena madurez y disfrutó con Xavi y Messi de un dominio casi absoluto del balón y de la situación. Ahora no quiere perderse por nada del mundo su cuarta final. Si lo hace, será el segundo jugador español con más finales disputadas, igualará las de Cruyff, Rijkaard o Davids, por ejemplo, se quedará a una de Seedorf o Costacurta y completará la mitad de las que jugaron Maldini y Gento, que llegaron a ocho. Ahora que está tomando el relevo de Xavi (se intercambiaron el brazalete de capitán en el último partido liguero y levantaron juntos la Copa del Rey), Iniesta sabe que es más necesario que nunca. Su compromiso está fuera de toda duda razonable. Quiere estar en Berlín. Si hace falta, se jugaría otra vez la pierna.
(Foto/Autor: Iniesta grita el gol al Chelsea de 2009/fcbarcelona.es)

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