class="post-template-default single single-post postid-1766 single-format-standard header_3 nav_bar_static preloader wpb-js-composer js-comp-ver-4.7.4 vc_responsive">

Koeman forjó a ‘Verminator’

Facebooktwitterredditlinkedin

En Inglaterra a las aficiones les gustan mucho los apodos. La del Arsenal se inventó el de Verminator para Thomas Vermaelen, un sobrenombre que le viene al pelo. Su rostro siempre serio y concentrado y su frialdad con el balón le dan un aire como robotizado a su juego. Quizá sea también porque proviene de la escuela cartesiana del Ajax, donde se formó desde los 15 años. Van Basten, De Boer, Blind y Stam moldearon un jugador al que Koeman dio la oportunidad de debutar en el primer equipo. Su escasa altura, como en el caso de Puyol, nunca fue un obstáculo para ganar balones aéreos, uno de sus fuertes, como demostró en San Mamés con Aduriz. El belga sabe muy bien de esa debilidad y la compensa con agresividad y un potente salto. Vermaelen fue el inesperado goleador contra el Málaga, pero su tanto no es una casualidad. En la temporada 2009-10, llegó a meter 8 goles con el Arsenal. Para que comparen, el récord de Piqué o Ramos, centrales con gran instinto asesino en el área rival, está en 7.

Verminator fue capitán en el Ajax y en el Arsenal. En el Barça será difícil que ejerza, porque está a punto de cumplir 30 años, tiene muchísima competencia de gente de la casa y su largo historial de lesiones tampoco permite ser muy optimista todavía en cuanto a su continuidad. Solucionada la lesión que le mantuvo inédito la temporada pasada, el internacional belga ha demostrado en el campo tener esa personalidad necesaria para ser jugador del Barça. Su seguridad con el balón parece hasta displicente. Tiene una frialdad de autómata. Sí, por qué no, de Verminator.

Con su gol al Málaga (precioso su empalme sin controlar el balón) Vermaelen igualó el tanto que consiguió el único belga que había jugado en el Barça antes que él, Fernand Goyvaerts (1938-2004), un extremo de gran calidad y desborde que estuvo tres temporadas en el equipo azulgrana (1962-1965) antes de irse al Madrid. Goyvaerts no jugó mucho en ambos equipos. En aquella época sólo se permitían dos extranjeros en el campo y en la competencia con los sudamericanos Luis Cubilla (uruguayo), Cayetano Re (paraguayo) y Juan Seminario (peruano), que tenían ancestros españoles, salía perdiendo. «Yo sólo tenía una abuela polaca y eso me perjudicó», diría Goyvaerts más adelante para explicar su poca participación en el equipo. Su único gol oficial con el Barça (marcó alguno más en amistosos) fue contra el Valencia en un 2-4 de Liga, en diciembre de 1964. Goyvaerts igualó el partido a uno en el minuto 29. Mundo Deportivo lo relató así: «Seminario cedió a Goyvaerts, que en posición teórica de extremo izquierdo, dribló a Piquer, tira raso, cruzado y con muy mala intención y el balón se cuela por la izquierda de Zamora«. De la descripción del gol sorprende lo de la «muy mala intención». Como si en un disparo a puerta pudiese haberla buena. Contra el Málaga, Verminator cazó un despeje blando de Kameni y remató, más de 50 años después de Goyvaerts, con esa misma «mala intención».

Facebooktwitterredditlinkedin

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies