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La Supercopa de 2006 marcó el fin del Barça de Rijkaard

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La primera final de la Supercopa de Europa que enfrentaba a dos equipos de un mismo país fue la de 2006 entre Barcelona y Sevilla. El equipo de Rijkaard venía de ganar el doblete (Liga y Champions) la temporada anterior, se había reforzado con Gudjohnsen (Chelsea), Zambrotta y Thuram (Juventus) y había recuperado a Saviola, que volvía precisamente de una cesión al Sevilla. Ese equipo tenía a sus dos hombres clave, Ronaldinho y Etoo, en una edad ideal (26 años el primero y 25 el segundo) y se disponía a marcar una época. Guardiola, que acababa de terminar el curso de entrenador, escribía en El País que veía al Barça ganando una o dos Champions más, pues el potencial que le adivinaba al equipo era altísimo.

Si soy sincero, he de decir que yo también lo pensaba. Antes de enfrentarse al Sevilla de Juande Ramos, los de Rijkaard también hicieron una gira por México y Estados Unidos y le ganaron la Supercopa de España al Espanyol con suficiencia (0-1 y 3-0). Según cuenta Guillem Balagué en su libro sobre Guardiola, la noche anterior a la final en Mónaco, el técnico llevó un grupo de pop holandés a la concentración y permitió que sus jugadores se acostaran cuando quisieran. A la mañana siguiente Ronaldinho estuvo haciéndose fotos con uno de sus patrocinadores y el resto del plantel se fue de compras. En la concentración ya no estaba Henk ten Cate, que era el poli malo del vestuario, el que mantenía la disciplina, porque había fichado por el Ajax tras la final de París contra el Arsenal.

Así, lo que se presumía iba a ser un nuevo paseo triunfal del Barça acabó convirtiéndose con el paso del tiempo en el principio del final de la etapa de Rijkaard en el banquillo. La Supercopa contra el Sevilla fue la primera final de Messi con el Barça y una de las tres que ha perdido desde entonces (las otras dos son las de Copa ante el Madrid). Iniesta también salió en la segunda parte, como en la final de Champions, pero esta vez sin la misma trascendencia ni el mismo resultado. A la derrota merecida contra el Sevilla (3-0) le siguió otra en el Mundial de Clubes frente al Internacional de Porto Alegre (1-0), la eliminación en la Champions frente al Liverpool, la horripilante vuelta de Copa en Getafe (4-0) y finalmente el 2-2 de Tamudo en el Camp Nou que le daría el título de Liga al Real Madrid. La descomposición de ese equipo no acabaría ese año, sino al siguiente, pero fue en ese partido contra el Sevilla donde se vieron ya los primeros apuntes de su ocaso. Lo único que espero es que la historia no vuelva a repetirse.
(Foto/Autor: Puerta agarra a Messi/FCBarcelona.es)

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