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Luis Enrique promete diversión con España

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Lo aseguró él mismo («Nos vamos a divertir»), pero si nos fijamos en lo que duró su primera rueda de Prensa (casi una hora) los periodistas lo intuyen también. Luis Enrique promete diversión con España. En primer lugar, porque le gustan los jugadores de «talento» más que los «físicos»,  también porque el estilo de juego de la Selección se parece al que mostró en todos los equipos a los que ha dirigido, dominador, rápido y atractivo, y, por supuesto, porque no va a rehuir ningún cuerpo a cuerpo con los periodistas. Si hay algo que no le gusta de ellos lo dirá, como ocurrió cuando alguno le recordó alguna supuesta polémica por la exhibición de esteladas en el Camp Nou. Tajante, como es él, contestó al periodista: «Me siento orgulloso de vivir en Catalunya y de ser español. Me considero gijonés, asturiano, español… y también catalán». Luis Enrique se atribuyó a sí mismo «ser el entrenador de todos los españoles», pero, como cada uno de nosotros, tendrá sus preferencias a la hora de elegir jugadores (tiene una primera lista de unos 70, según dijo).

En cuanto le dé por poner a Sergi Roberto, por ejemplo, en lugar de Carvajal u Odriozola, ya la tendremos montada. Ahí volverá a ser el entrenador del Barça, no el de todos los españoles. No dio el nuevo seleccionador ninguna pista sobre este caso, que traigo a colación a propósito de la lista del último Mundial y que no suscitó ni el más mínimo debate en la capital de España. Tampoco sobre Piqué ni sobre Ramos, De Gea o Jordi Alba, los asuntos que ahora parecen más calientes. «No tengo problemas con ningún jugador», aseguró Luis Enrique, que sí dejó ver que habrá alguna sorpresa en su primera lista. Normal. Cada técnico tiene sus preferencias. No habló en términos de revolución, sino de evolución, tal y como hiciera cuando cogió las riendas del Barça.

Los que seguís mi blog ya sabréis que soy un fan incondicional de este técnico desde que dirigiera al Barça B. Me gusta su seguridad, su entusiasmo, su carácter ganador y la implicación que tiene en su trabajo. A media España no le parece simpático, pero para mí incluso lo es. Su idea de Selección es hacer lo más parecido a un equipo, que es la idea que ha vencido en el último Mundial. Más que jugar bien, las selecciones que han triunfado en Rusia (principalmente Francia, Croacia, Bélgica e Inglaterra, aunque yo también incluiría a Brasil) han sido las que se han comportado mejor como equipos, las que han actuado más cohesionadas, tanto a la hora de atacar como a la hora de defender. España, desde el principio hasta el final, me pareció un grupo muy vulnerable. Ahora no tendrá un entrenador de mano dura ni de mano blanda («a veces un jugador necesita una colleja y otro un abrazo, depende») sino un entrenador en continua evolución («porque los contrarios estudian mucho tu juego») y con métodos bastante innovadores, incluyendo su habitual apuesta por el psicólogo, Joaquín Valdés. Lo dicho, no sé si la Selección ganará o perderá, porque, como siempre dice Luis Enrique, «la línea que separa el éxito del fracaso es muy fina», pero de lo que no tengo ninguna duda es de que nos vamos a divertir.

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