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Luis Suárez fue Messi en Granada (1-4)

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Pareció como si la ausencia de su mejor amigo en el equipo le hiciera más responsable de llevar la victoria a Barcelona, pero la verdad es que Luis Suárez fue Messi en Granada (1-4). Su primera ocasión dio en el larguero, tras una sutileza con el exterior exquisita, luego decidió rematar con potencia y se la sacó el portero, a continuación intentó regatearle y también se la atajó. Sufrió un agarrón de Lombán dentro del área (¡otro penalti clarísimo al limbo mientras al Madrid siguen regalándole goles en fuera de juego!) que le impidió hacer su primer tanto, dio un pase de rabona a Neymar y, por fin, después de pelear por cuatro, cuando se acercaba el final de la primera parte, recibió un estupendo pase de Alba y, sin necesidad de controlar el balón, evitando gestos y toques innecesarios, le hizo una vaselina a Ochoa que hubiera firmado el mismísimo Messi. Golazo con mayúsculas.

No contento con eso, tras el empate de Boga para el Granada, en casi la única ocasión que tuvo si exceptuamos los minutos finales, cuando ya el partido estaba sentenciado, el uruguayo se sacó también su versión asistente y dejó mano a mano a Alcácer con el portero. Creía que el valenciano sería titular, pero me equivoqué por poco, porque cuando se lesionó Rafinha (parece grave), André Gomes, que había salido arriba y no había tocado el balón, se pasó al medio y el delantero ocupó la teórica posición de Messi en el 4-3-3 que volvió a exhibir el Barça. Creí que ya no lo diría nunca esta temporada, pero esta vez sí me gustó la aportación de Alcácer. No sólo por el gol, en el que definió estupendamente, sino porque se asoció mucho y bien con sus compañeros. Sí, ya sé que pensaréis que enfrente estaba el Granada, que está prácticamente desahuciado en Primera, pero a veces ocurre que la confianza hace crecer a los futbolistas. Y puede que este sea un caso claro. Incluso me pareció que André Gomes ya no perdió tantos balones.

Además de Suárez, también vimos a un gran Neymar, en un estado imparable en estos momentos, aunque le noté algo cansado al final. Por eso falló varias ocasiones claras en los últimos minutos. Sin embargo, después del afortunado de Rakitic que sentenciaba el duelo (Lombán desvió la pelota) al minuto de la expulsión de Uche, el brasileño también se fue a casa con su gol después de una buena asistencia de Alcácer. Así todo el tridente de ataque se marchó contento. Salvo ese comienzo de segunda parte que puso algo de incertidumbre en el marcador, el Barça controló el partido en todo momento. Busquets estuvo imperial (se notó que ejercía de capitán). Me gustó en general la actitud de todo el equipo, muy comprometido en la presión cuando no tenía el balón y no regalando casi nada al Granada. Hasta pudo debutar el joven Carles Aleñá en Liga, porque ya lo había hecho en Copa. No es fácil encarar estos partidos con la presión de saber que sólo te vale la victoria. El rival jugó con eso, espero su momento y casi le sale. Si no llega a ser por el completo partido que hizo el Barça y por lo superior que fue no habría ganado en Granada. En cambio, el Madrid, en el Bernabéu, volvió a imponerse al Alavés haciendo lo mínimo y con pequeños empujoncitos, algo ya demasiado habitual esta temporada como para que sea una simple casualidad. A ver si de una vez por todas implantan ya el vídeoarbitraje.

(Foto/Autor: Suárez celebra el primer gol del partido en Granada/fcbarcelona.es)

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