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Luis Suárez, sin Guantánamo, marcará más de 30 goles

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Luis Suárez terminó la pasada temporada marcando un gol importantísimo, el 2-1 en la final de Champions contra la Juventus, y ha arrancado con el mismo hambre, anotando el primer tanto del nuevo curso, el primero frente a Los Angeles Galaxy. Esta temporada, ya sin tener que sufrir el presidio de Guantánamo al que le condenó su mordisco a Chiellini, apuesto a que el uruguayo se irá por encima de los 30 goles, eso sí, si no hay nuevas sanciones o lesiones por medio. La cifra es más que estimable. Romario prometió en 1994 alcanzar ese registro y lo cumplió por poco: se quedó en 32. Luis Suárez alcanzó los 25 en los 43 partidos que jugó la temporada pasada.

Y eso que al principio le costó mucho ver puerta. Normal después de su desproporcionada sanción. En el libro que hizo el Daily Mail sobre su vida, Luis Suárez recuerda cómo fue el momento en que pudo unirse al grupo tras cumplir su castigo de cuatro meses: «El día que por fin pude entrenarme con el resto del equipo no recibí la más ortodoxa de las presentaciones. Luis Enrique reunió a los jugadores y les dijo: ‘Bueno, por fin le han liberado de Guantánamo y se entrenará hoy con nosotros’. Todo el mundo aplaudió al prisionero liberado y yo tuve que hacer un gran esfuerzo para no parecer avergonzado por ser el centro de atención».

A partir de que centrara su posición (jugó su primer partido contra el Madrid en la banda derecha) y marcara contra el Córdoba (jornada 16 de Liga), la producción goleadora del delantero fue en continuo aumento. Además dio 21 asistencias, faceta en la que sólo fue superado por las 27 de Messi. Ya he glosado en otro artículo que el uruguayo es el tres en uno que engrasa el tridente del Barça. Neymar y Messi no funcionaron tan bien en pareja como ahora lo hacen en trío. Los tres se complementan a la perfección y son un arma de destrucción masiva, en hipérbole que le tomo prestada a Rooney. Ahora que Obama parece que última un plan para cumplir su promesa de cerrar Guantánamo, seguro que a Luis Suárez le vuelven a la cabeza su destierro, su pretemporada en solitario, su liberación y el primer día de entrenamiento con sus nuevos compañeros. Y seguro también que todos esos pensamientos le hacen disfrutar cada día de su trabajo, ahora que puede hacerlo sin sentirse como si fuera un criminal de guerra.

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