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Messi arruina la fiesta madridista de Adán y pone la Liga a dos triunfos

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Adán, el portero del Betis, quería «joder la Liga al Barça», según sus propias palabras, pero Messi no estaba por la labor y terminó arruinando la fiesta al madridista. Tras el 0-2 (tercer partido consecutivo sin recibir un gol), la Liga está un poco más cerca para el Barça. Ya sólo quedan dos finales: Espanyol y Granada. En el artículo anterior apunté que tanto Real Madrid como Atlético lo pasarían mal en esta jornada. Los dos sacaron sus partidos con sufrimiento y por 1-0, así que devolvieron toda la presión a los de Luis Enrique, que no podían fallar en el Villamarín. El calor que hacía en Sevilla (Rakitic estuvo a punto de entrar en combustión), unido a la sequedad del césped y al planteamiento ultradefensivo del Betis, invitaban a un partido muy paciente del Barça. Este tipo de encuentros no hay que intentar ganarlos en los primeros minutos sino que hay que madurarlos con paciencia, cansando al rival. Gracias a eso, el Barça pudo marcar la diferencia en el segundo tiempo y vivir plácidamente el final del duelo.

También contribuyó, claro, que Westermann fuera expulsado a los 35 minutos por dos tarjetas merecidísimas que esta vez Mateu Lahoz, en contra de su habitual criterio, sí sancionó. La mayoría de los rivales a los que se enfrenta el Barça está tirando del manual del Simeone: catenaccio puro y duro y a ver si pescamos una a la contra. Ya he explicado aquí que si todos los equipos copiaran este estilo acabaríamos viendo el fútbol que echó a la gente de los estadios de Italia y que ahora intentan recuperar ofreciendo algo más de espectáculo. El Betis, incluso perdiendo por 0-2, seguía atrincherado en dos líneas defensivas esperando al Barça. En una de las últimas jugadas, la gente coreó con olés una combinación de sus jugadores que llegó hasta el área azulgrana. El Betis siempre le ha puesto en más dificultades al Barça jugando al fútbol, no despreciando el balón. Y eso deberían saberlo sus aficionados.

No creo mucho en nada, pero siempre suelo decir que a la gente que hace cosas malas le ocurren cosas malas. Precisamente tuvo que ser Adán el que derribara todo el entramado defensivo del Betis. Se hizo un lío con Pezzela en una mala salida y dejó el balón muerto para que Rakitic (uno de pasado sevillista para más inri) marcara a placer. El partido no dejó grandes detalles, entre otras cosas porque había un equipo que no quería jugar. Me gustó la concentración del equipo y que siempre actuó muy junto, hasta los minutos finales. Neymar también dio síntomas de recuperación, otra buena noticia para el Barça. La acción más destacable y más bella fue el pase magistral de Messi para el segundo gol. El argentino también había provocado el primer tanto con su globo hacia Rakitic. La gente dice que juega andando, pero yo siempre les digo que Messi juega pensando, procesando cómo hacer daño al rival. Todo el Betis estaba formado defensivamente, pero su genio lo desbarató en un segundo con un envío mortal para que Suárez aumentara su ventaja al frente de la Bota de Oro (ya son 35). Adán, cómo no, dudó mucho (salgo o no salgo) y cuando se quiso dar cuenta ya tenía al uruguayo encima. Es lo que tiene ser un bocazas, que al final tienes que tragarte tus palabras dobladas, como así pasó.
(Foto/Autor: Alba y el tridente celebran el gol de Rakitic/Miguel Ruiz-FCB)

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