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Messi domó en su templo la furia del Liverpool (3-0): la final, más cerca

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Escribo todavía sobrecogido por el tremendo espectáculo que nos brindó este Barça-Liverpool a los aficionados al fútbol de todo el mundo. Por lo menos los del Barça no lo olvidaremos jamás. Fue el duelo más intenso de los que yo recuerdo de los disputados por el equipo azulgrana. Ni siquiera aquellos de la Tormenta de Clásicos frente al Madrid de Mourinho pueden acercarse. Desde el minuto 1 hasta el 96 y pico fue una pelea épica entre los dos equipos favoritos para llevarse el título. Ya lo he dicho en otro post, pero lo repito: quien pase en esta eliminatoria levantará la Champions. Tras el 3-0, la final está más cerca, pero mal haría cualquier integrante del equipo o de la afición en pensar que está todo hecho. La ventaja es incluso mejor que la que llevamos a Roma y allí caímos por un resultado que podría dar a que se jugara una prórroga. Jurgen Klopp menospreció en la previa el poder intimidante del Camp Nou y quizá no calibró el poder de quién reina en él. Messi domó en su templo la furia del Liverpool y sigue empeñado en cumplir su promesa de principios de temporada: traer de vuelta a casa esta «linda copa». 

Pensaba que quien impusiera su ritmo se acabaría llevando el partido, pero me equivoqué por completo. Se jugó al 200%, exactamente como quería el Liverpool, pero ganó 3-0 el Barça, que se maneja mejor corriendo menos y con más control del balón. A veces es muy difícil explicar los resultados en el fútbol. Este caso es uno de ellos. Casi todo el partido se jugó en la mitad de campo del Barça, pero a ocasiones de gol creo que ganó el Barça de sobra. Ter Stegen metió dos buenas manos al comienzo de la segunda parte ante Milner y Salah y luego, ya al final, entre Rakitic y el palo sacaron la mejor ocasión de los ingleses. Sin embargo, creo que a la contra, porque no podía jugar de otra manera, ya que el rival presionaba muy alto, el Barça pudo hacer incluso más goles. Quizá Dembélé habría sido mejor arma para este partido y no tengo casi ninguna duda de que Valverde lo sacará en la vuelta, por mucho que Coutinho regrese a la que fue su casa. 

Para jugar en Anfield quedan seis días y el Barça titular allí puede descansar al completo este fin de semana, pensando solo en ese partido. Por eso era tan importante cerrar la Liga contra el Levante. Y por eso hubo tantos nervios aquel día. En cambio, el Liverpool disputa este sábado un partido en la Premier muy importante en Newcastle en el que no puede perder puntos si quiere llegar con opciones de arrebatar el título al Manchester City de Guardiola en la última jornada. Me extrañaría mucho que Klopp reservara muchos jugadores. Puede hacer alguna rotación, pero no muchas. Creo que este detalle beneficiará sin duda al Barça para el próximo martes 7 (21:00 h.). Por lo que se vio en la ida, el Liverpool lo volverá a dar todo en su estadio para intentar darle la vuelta a la eliminatoria. El Barça deberá estar toda la semana ensayando cómo salir mejor de la altísima presión del Liverpool, porque allí propondrán algo parecido o incluso peor, porque contarán con el apoyo incondicional de su hinchada.

Lo bueno es que al Barça se le da muy bien jugar en Inglaterra y además tiene a Messi. Y a Suárez, que se encargó de marcar el 1-0 tras una asistencia sensacional de Alba. Luego el argentino, ya en la segunda parte, cuando parecía que más apretaba el Liverpool, apareció para recoger un rechace del larguero a tiro de Suárez para hacer el 2-0. Cuando todo el mundo daba por buenísimo el resultado, Messi marcó un golazo de falta. Tranquilamente, puede ser el mejor gol de falta de toda la historia del fútbol. Por la distancia, por la comba preciosa del balón, hasta la estirada de Allison puso su belleza. El partido recordó a aquel de semifinales contra el Bayern de Guardiola, que también asustó lo suyo hasta que asimismo fue domado por Messi y que terminó de igual forma: 3-0. Qué lastima que dos contras finales mal finalizadas por Suárez y Dembélé no permitieran llevar un resultado aún más amplio. Fue un partidazo, quizá no el mejor del Barça, pero si sumamos a los dos contendientes, que se batieron como Rocky Balboa y Apollo Creed al final de las dos primeras películas de la serie, no hay discusión. Una noche mágica más para la historia en el Camp Nou. No recuerdo un duelo de tan alta intensidad desde el principio hasta el final. Fue a tumba abierta, casi salvaje. Creo que el Barça sufrirá mucho en Anfield, pero también creo que la ventaja es más que suficiente para alcanzar la final. Desde luego, por Messi, que al final, en plan capitán, incluso regañaba a la afición por la despedida con pitos a Coutinho, no va a quedar. Y si es palabra de D10s, ya saben lo que hay que hacer, como dijo Rakitic: seguirle de forma incondicional.

Messi, abrazado por Suárez y Vidal/fcbarcelona.es

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