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Messi igualó a Pelé, Araujo marcó un golazo, pero el Barça pincha: 2-2 ante el Valencia

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El Valencia es el equipo, tras el Real Madrid, que más puntos ha sacado del Camp Nou y hasta cierto punto el 2-2 es hasta normal. Pero después de 2 victorias consecutivas (Levante y Real Sociedad), la tercera era la que pretendía ser de la confirmación de la mejoría experimentada por el equipo. El caso es que el Barça pincha el día que Suárez marca un doblete en el Atlético y se escapa a ocho puntos en la cabeza de la tabla. Insisto en que la Liga aún no me parece decidida, pero si los de Koeman no consiguen dejar atrás la irregularidad que muestran, lograr el título será una quimera. Del partido hay que resaltar 2 grandes noticias que, sin embargo, no pueden ni siquiera aliviar la decepción que sentiréis en estos momentos, porque son casi anecdóticas. Messi igualó los 643 goles de Pelé con el Santos, el récord de un jugador en un mismo club, y Araujo marcó de tijera un auténtico golazo. El argentino ha anotado los 643 goles en 748 partidos con el Barça, lo que arroja un estratosférico promedio de 0,86 goles por encuentro. Pelé necesitó 9 partidos más, lo que le lleva a una media ligeramente inferior de 0,84 goles por duelo. 

Marcar casi un tanto por partido durante tanto tiempo es algo a lo que Messi nos tenía mal acostumbrados. Este curso sólo ha logrado 9 en 17 encuentros (0,52 por partido), muy lejos de esa media y sin ninguna duda es una de las causas principales de ese arranque tan irregular del equipo. Algunos aficionados entienden esto como una crítica a Messi, pero yo no lo veo así: el argentino marca menos y decide menos que nunca, pero es que no es ningún chaval, tiene 33 años camino de 34. Es normal que no lo haga. Otros (Griezmann o Coutinho, por ejemplo) deberían tomar su testigo a la hora de resolver. Ocasiones tiene o se las fabrica, pero ya no tiene la eficacia sobrenatural de antaño. Aún así, Messi fabricó el penalti a Griezmann con un pase a la carrera del francés que le puso en ventaja ante Gayá. El penalti es de esos llamados light, que se pueden pitar o no, dependiendo del día arbitral. Hernández Hernández lo señaló y le mostró la roja al lateral valencianista. Luego vio la acción en el VAR y cambió la roja por una amarilla, a todas luces una decisión más justa. La expulsión era un castigo desproporcionado. Jaume le paró el penalti, pero luego Messi aprovechó un rechace de la defensa para marcar de cabeza. 

Con esta jugada tan rocambolesca acabó un primer tiempo en el que el Barça había sido netamente inferior a su rival. El Valencia se adelantó por medio de Diakhaby en un córner y Ter Stegen salvó el 0-2 en varias ocasiones. Prácticamente el Barça había calcado la alineación de las últimas jornadas y el equipo no tuvo ni la chispa ni la inspiración ni la intensidad necesarias para atacar la bien plantada defensa del Valencia y su rapidísimo contragolpe. Me parece que es un desperdicio tener en la plantilla a Pjanic y Umtiti y no utilizarlos ni siquiera para dar un relevo a los titulares. Me parece que tampoco estaría mal darle alguna oportunidad más a Riqui en lugar de las demasiadas que Koeman le otorga a Trincao, por ejemplo. Ya sé que es fácil, a la vista del resultado y del juego del equipo, comentar esto, pero lo hago porque lo pensaba antes de que el balón comenzara a rodar. Para implementar el dinamismo y la intensidad que quiere Koeman (la que se vio ante la Real) se necesitan piernas y mentes frescas, no las de Busquets, por ejemplo, otro al que le pesan sus 32 años.

En la segunda parte, De Jong le dio otro aire al equipo. Mayor empuje y dinamismo. El Barça marcó un golazo por medio de Ronald Araujo, de espectacular tijera desde dentro del área, y pareció que podía llevarse el triunfo. Sin embargo, en una contra Maxi López igualó para el Valencia. El triunfo bien pudo caer entonces de un lado o del otro. Quizá el Barça puso más empeño y ocasiones, pero el Valencia también tuvo alguna opción a la contra. En fin, el empate no es bueno, porque se pierde ritmo con los de la cabeza, pero podría verse algo mejor si el Barça logra encadenar dos triunfos en los dos últimos partidos del año: Valladolid y Eibar. No parece tan difícil, pero tampoco tengo tan claro que los vaya a conseguir. 

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