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Messi y De Jong eliminan al Rayo y se plantan en cuartos

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Sin Real Madrid ni Atlético, está claro que el máximo favorito a lograr la Copa del Rey es el Barcelona. Eso no significa que la consiga, porque ya vimos lo que pasó en la reciente Supercopa, pero junto a Levante, Betis, Villarreal, Sevilla, Almería y los vencedores de las eliminatorias Navalcarnero-Granada y Alcoyano-Athletic estará en el sorteo de este viernes y no tengo dudas de que irá a por ella, porque, como dijo Koeman, este año es el camino más fácil para lograr un título. Ahora mismo está a cuatro partidos, el de cuarto de final (la semana que viene), los dos de semifinales (10 de febrero y 3 de marzo) y la final (17 de abril). No sin dificultades, Messi y De Jong fueron los encargados de eliminar al Rayo (1-2) y plantar al Barça en una nueva ronda de su competición fetiche, donde es el rey absoluto (30 títulos), 7 más que el segundo (Athletic, con 23) y 11 más que el tercero (Real Madrid, con 19). 

Eso sí, para tener opciones ante Sevilla o Villarreal, por ejemplo, los de Koeman deberán mejorar (y mucho) su puntería, porque si no se quedarán por el camino antes de tiempo. En la Champions también sucederá algo parecido, agravado además porque los equipos tienen más potencia de fuego. Pese al lamentable estado del campo, el partido de Vallecas era para haberlo ganado tranquilamente 0-5. Sin embargo, los locales se adelantaron en el marcador y hasta el último segundo tuvieron opciones (no demasiado claras, es cierto) de forzar la prórroga. La falta de efectividad en el ataque del Barça empieza a parecer cosa de brujas, como algo sobrenatural. Contra el Rayo, los jugadores se encontraron 4 veces con los postes (2 de Messi, 1 de De Jong y otro de Riqui Puig, que fue titular). En esta ocasión, hay una excusa válida, porque el campo se encontraba en muy mal estado y dificultaba sobremanera los controles, regates, pases y remates, pero ni siquiera eso puede explicar que a la hora de partido el Rayo ganase 1-0 acertando en casi su única opción de gol, mientras el Barça había desperdiciado una media docena larga. 

La clave de la remontada estuvo en que Messi igualó muy pronto el duelo. Unos minutos más y hubieran entrado las prisas y los nervios de otros encuentros. Afortunadamente, De Jong envió en profundidad para Griezmann y este asistió al argentino para poner las tablas. Diez minutos después se invirtieron los papeles y Messi estuvo en el origen del envío a Alba para que su pase de la muerte lo rematara a placer De Jong. El holandés también había marcado antes del empate, pero el árbitro lo anuló por fuera de juego. Ya dije en el anterior post que ahora mismo el equipo se asienta en cuatro pilares básicos, esa línea de seguridad de la que tanto hablaba el sabio Luis Aragonés: Ter Stegen, Araujo, De Jong y Messi. El resto de las piezas son reemplazables o sustituibles, pero estos cuatro ahora mismo no tienen ninguna copia en la plantilla a su altura. Cualquier equipo del mundo estaría encantado en estos momentos de disponer de esta columna vertebral. Ahora sólo falta que los complementos y el acierto o la fortuna en los remates también estén a la altura histórica de un equipo como el Barça.

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