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Mourinho deja entuertos en los clubes por donde pasa

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El oficio de Don Quijote, como caballero de La Mancha que era, consistía en «andar por el mundo enderezando tuertos y desfaciendo agravios”. El de Mourinho, que se cruza de nuevo con el Barça en el último partido de la gira americana, parece ser el contrario, porque deja entuertos en todos los clubes por donde pasa. Este arcaísmo, de poco uso en la lengua española, ha llegado al primer plano de la actualidad gracias a Montserrat Seara, la mujer de Rafa Benítez. «Vamos arreglando los entuertos que deja el amigo», dice en una entrevista que concedió al diario La Región de Ourense. A su marido Benítez le pegaría más el papel de Sancho Panza (lo digo por su carácter bonachón, no por su oronda barriga), pero es verdad que siempre le toca tragar con los sapos que va dejando su amigo Mourinho, primero en el Inter, luego en el Chelsea y ahora en el Real Madrid.

Alejado el problema Casillas (que no resuelto, porque puede cruzarse con el Madrid en la Champions) y parece que en vías de solucionarse el problema Ramos, veremos cómo resuelve Benítez la evidente cuesta abajo de Cristiano y cómo se quita el técnico madrileño la etiqueta de ser una versión low cost de Mourinho. Más que cualquiera de estos problemas, la peor herencia de Mourinho para el Madrid fue provocar una fractura total entre sus partidarios y sus detractores entre la hinchada blanca. En la redacción de AS, me divertía mucho viendo los enfrentamientos de ambos bandos, que todavía perduraban incluso años después de su marcha del Madrid. Los partidarios de Mourinho van a mirar con lupa cada una de las decisiones de Benítez y siempre le compararán con la versión original, con the special one, the only one. Los detractores enseguida van a echar la vista atrás y, si las cosas van mal, pronto recordarán que los jugadores querían mucho a Ancelotti y que con el italiano el Madrid intentaba jugar bien al fútbol.

Benítez ya se encontró con otros entuertos en el Chelsea (Terry) y en el Inter (Materazzi). Según la Prensa italiana, ha tenido problemas con Callejón e Higuaín en el Nápoles y, según la inglesa, los tuvo con Arbeloa, Riera y Xabi Alonso en el Liverpool. Los equipos del madrileño, desde el Valencia hasta el Nápoles, siempre han jugado de la misma manera: con repliegue y contragolpe. Lo quieran reconocer o no los madridistas, la apuesta por Benítez es una vuelta al juego de Mourinho pero sin Mourinho, tras el interregno poético de Ancelotti, que intentó gobernar los partidos desde la posesión. El Madrid va alternando a Valdanos con Mourinhos desde hace 20 años. Así, por supuesto, es más difícil definir un estilo de juego. Y eso, aunque gane algo de vez en cuando (es inevitable, invierte más que nadie), es muy bueno para el Barcelona.
(Foto/Autor: Mourinho le mete el dedo en el ojo a Tito Vilanova en una falla de 2013/Anpalacios)

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