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Neymar se viste de Messi y ya lleva más goles que Cristiano

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Neymar se vistió de Messi ante el Rayo. También lo fue en Sevilla, antes del parón de selecciones, pero allí no tuvo suerte. Recuerden: falta al palo que recorre la línea de gol y paradones de Sergio Rico. Ya dije aquí (ver artículo del 26 de septiembre) que Neymar sería Messi a partir de la lesión del argentino, con Suárez haciendo de escudero de lujo. Neymar ya fue un poco Messi cuando, recién aterrizado en el Barça, con Martino en el banquillo, tuvo que disimular otra convalecencia del argentino. El brasileño marcó cuatro tantos al Rayo y lidera el pichichi. Ya lleva incluso más goles que Cristiano. Tiene mala suerte el portugués. Lo malo no es que el espejo diga que Messi es mejor que él sino que Neymar también lo será: lleva más goles que Cruyff en el Barça con 79 partidos menos. En el Partidazo del Plus, no entiendo la razón (aunque la intuyo), se empeñaron durante 90 minutos en ponerle pegas a una actuación que fue memorable. Neymar forzó cuatro penaltis clarísimos (dos se los pitaron y otros dos se fueron de nuevo al limbo), marcó cuatro goles y dio una asistencia. Si eso no es suficiente para resaltar su partido, ahí va un modesto consejo: que pongan a otros a comentar, por favor.

Además de la exhibición de Neymar, el partido tuvo otro nombre propio, el de Sergi Roberto, ya jugador clave para Luis Enrique en este inicio de temporada. El canterano ha aprovechado muy bien tanto las ausencias (Douglas y Alves al principio y luego Rafinha, Messi e Iniesta) como su propia polivalencia y estamos empezando a ver ahora la verdadera dimensión de este gran jugador, que auna la calidad Barça con una potencia extraordinaria. En la primera parte dio un recital rompiendo líneas de presión del Rayo como si fuera un Panzer alemán, generando ocasiones clarísimas al contragolpe. Sergi Roberto recuerda por fin al jugador que veíamos siempre en el filial de Luis Enrique. Para mí no sería extraño que empezara a aparecer en alguna lista de Del Bosque. Ahora mismo está para ir a la Selección.

El partido fue como esperaba todo el mundo. El Rayo propone partidos de ida y vuelta, sin pausa. Siempre sale goleado del Camp Nou, pero después de luchar con suma valentía, como hacen muy pocos equipos en esta Liga contra el Barça, a excepción del Celta. Es algo que hay que valorar, porque así gana el espectáculo. Esta vez no ganó la posesión (56%-44% para el Barça), pero me gusta su propuesta. Como dice Paco Jémez, quizá no le valga para derrotar al Barça (evidentemente, no tiene la misma clase de jugadores), pero si le vale para hacerlo con otros equipos de la Liga. La primera parte del Barça fue muy buena y pudo golear. La segunda fue discreta tirando a mala (Piqué y Alba estuvieron muy flojitos) y acabó goleando. Así es el fútbol, ya lo he dicho aquí, un juego de momentos. Si el Barça hubiese aprovechado el suyo en la primera parte, el partido habría acabado ahí. Si el Rayo hubiese rentabilizado el que tuvo, al comienzo del segundo tiempo, para empatar, quizá habría puesto en dificultades al Barça. El Rayo se encontró con Bravo, como Rakitic, Luis Suárez o Sergi Roberto se toparon con Toño en el primer tiempo. Tras el cuarto gol de Neymar, el partido acabó y salieron al campo Gumbau y el inédito hasta ahora Douglas (se lesionó en el segundo partido de pretemporada), con un corte de pelo tan estrafalario como su propio juego. Fue el punto final de un partido que comenzó con el equipo de hockey brindando a la afición la 17ª Copa Intercontinental (el cuarto título de la temporada tras la Supercopa Europea de fútbol y las Supercopas de España de baloncesto y balonmano) y que terminó con gritos de «Messi, Messi, Messi» para animar al argentino, que vio el partido en el palco. El crack argentino tuvo que irse feliz del campo. Sabe que su equipo está en buenas manos, las manos de su heredero: Neymar.

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