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No hay fútbol, pero la vida sigue, que es lo que importa

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Hay un lugar común que dice que el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes. Estoy de acuerdo. A los buenos aficionados, el fútbol les ocupa buena parte de sus vidas. Leí hace poco en algún sitio que alguien lo había contado en tiempo y sería como un año, más o menos, de nuestra existencia. Yo suelo ver los partidos del Barça dos veces así que en mi caso sería el doble, o sea, dos años completos de mi vida viendo fútbol. Me da pereza echar las cuentas, pero creo que si tomamos el tiempo que pensamos en el partido que va a venir y el tiempo que pasamos masticando el que ya ha pasado, seguramente la cuenta a pagar en días, semanas, meses o años sería aún mayor. Pero tampoco es tanto si pensamos que pasamos la mitad de nuestra biografía durmiendo. Sin duda, el fútbol ocupa un lugar muy importante en nuestra historia personal. Ahora no hay fútbol, pero la vida sigue, que es lo que importa. Hay que intentar no contagiarse ni contagiar a los demás. Y para eso, basta con seguir las recomendaciones de los están encargados de combatir la epidemia. Sin miedo y con tranquilidad. No sólo no hay fútbol sino que no hay ningún otro deporte y no sólo en nuestra ciudad o nuestro país sino en el mundo entero. Ni deporte, ni ocio o vida social. Está todo cerrado. Sólo abren supermercados, farmacias y poco más. Lo necesario para sobrevivir. Es lo más parecido a una película apocalíptica que seguramente la mayoría de nosotros hayamos vivido jamás. 

Para mí el encierro no supone mayor problema, porque a veces no salgo de casa ni para comprar el pan. La vida social sí la echo de menos, supongo que como todos, porque somos animales sociales y es algo que llevamos haciendo desde que nacemos, relacionarnos los unos con los otros, a veces más y a veces menos, pero siempre cara a cara. A las nuevas generaciones les costará menos, porque están más acostumbrados a las relaciones virtuales que mantienen con el teléfono, ese apéndice tecnológico que les sale desde que toman sus primeras papillas. A través de ellos mantienen el contacto con toda su larga lista de contactos, valga la redundancia. Nosotros, sus padres, también lo hacemos, pero en mucha menor medida, sin duda. 

Aún es demasiado pronto para saber si esta epidemia de Coronavirus cambiará nuestro modo de vida para siempre, como parecía que iban a hacer el 11-S, la guerra contra el terrorismo islámico, la crisis económica de las hipotecas basura o el Brexit de Gran Bretaña, la cadena de sucesos turbulentos que ha venido azotando nuestras sociedades desde el cambio de milenio. Parece que en China, donde se originó, ya da síntomas de remitir el contagio, así que supongo que aquí en Europa también podrá controlarse aunque tengamos que encerrarnos en casa el tiempo que sea necesario. Ya he dicho que no me preocupa el aislamiento, me preocupa el día después de que se acabe esta pesadilla. Estos días muchos entenderán algo mejor que hay unas pocas cosas importantes en la vida, que son tener agua y alimento, estar sano, tener una casa para protegerse y gente a la que querer y que nos quiera. Simplemente con eso se puede ser feliz. Lo demás, tener más cosas de las necesarias o hacer cosas para presumir, es superfluo. Si uno tiene bien y si no lo tiene, también. Lo más importante del mundo es estar vivo y disfrutar de estar vivo, con las cosas grandes o con las cosas pequeñas. Cada cual que elija.

Desde este blog siempre he intentado colocar al Barça por encima de todo, porque es lo más importante para mí dentro de las cosas, por supuesto, que tienen menos importancia. Me he dado cuenta de que para algunos aficionados es más importante tener razón en sus opiniones que la propia marcha del equipo. Y no les entiendo. Por ejemplo, si creen que hay que acabar con Valverde, no hay día en que no te lo digan tras un mal partido o un mal resultado. Si se acaba con Valverde y el equipo sigue sin funcionar, claro, es que había que haberlo echado antes. Si sugieres que con Valverde se ganaron 2 Ligas consecutivas, algo que no han hecho tantos entrenadores, te dicen que las ha ganado Messi. Al final acaba siendo una conversación de besugos. En fin, que como dice Del Bosque, en el fútbol hay opiniones para todos los gustos. Pero, al menos, yo si expreso alguna que sea equivocada, lo digo. La mayoría lo único que hace es cambiar de opinión cada día («Si no te gustan mis principios, tengo otros», como decía Groucho Marx) y así siempre tienen razón. Os decía en el anterior post que no estaba totalmente seguro de que los próximos partidos a puerta cerrada se acabaran celebrando. Ya se ha confirmado. No habrá fútbol hasta nuevo aviso. Es absurdo plantearse como será la Champions, cómo se resolverá la Liga (el Barça debería ser el campeón si no se juega más) o si habrá Eurocopa este verano. Nadie sabe todavía cuánto durará esta epidemia. Como la mayoría de vosotros, espero que lo menos posible. Ya habrá tiempo de volver a disfrutar con el fútbol. Mientras tanto, disfrutemos de las cosas importantes y, si es posible, pensemos que se puede cambiar nuestra forma de pensar e incluso nuestra forma de vivir. 

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