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Olga García se luce y marca un golazo en la Champions delante de 15.000 espectadores

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Prometí prestar más atención al fútbol femenino y vi completo el partido de ida de octavos de final de la Champions entre el Twente y el Barça (0-1). Un golazo de Olga García, sin duda la mejor jugadora del encuentro, deja al equipo azulgrana a un paso de igualar su tope en la competición: los cuartos de hace dos años, cuando cayó frente al Wolfsburgo. Dentro de una semana, en el Mini Estadi, las chicas de Xavi Llorens, que demostraron ser superiores a las holandesas, tienen la oportunidad de nuevo de estar entre los ocho mejores equipos de Europa. Un buen estímulo para que la gente se acerque a ver a nuestras guerreras. En el campo del Twente, el De Grolsch Veste, se reunieron 15.637 espectadores, con mayoría de mujeres y muchas de ellas muy jóvenes, si hacemos caso a los planos que nos ofrecía la televisión. Supongo que jugar con ese nivel de atención en las gradas debió de ser un subidón para Olga y sus compañeras. Esta temporada ya son profesionales y en este partido de Champions desde luego que pudieron sentirse como tales.

El partido me gustó. A veces le sobró ritmo y le faltó pausa, pero se vieron muchos detalles de buen fútbol. El Barça dominó, jugó y tiró más a puerta que el Twente. Quizá le faltó algo de profundidad y algo más de precisión en los últimos metros, pero se notó que no quería descuidar su espalda, porque el equipo holandés hacía transiciones muy rápidas, sobre todo por la banda derecha, la de Van de Sanden, una especie de Overmars o Zenden en femenino, el clásico extremo de la escuela oranje de toda la vida. Para evitar las contras, el Barça intentó terminar todas sus jugadas de ataque, sobre todo con tiros lejanos. Parecía una consigna del entrenador, porque la portera del Twente no parecía ir muy bien por alto. Olga García fue la que más lo intentó. Con la pierna derecha y con la izquierda. En la primera parte, desde la posición de extremo derecho; en la segunda, desde el lado opuesto.

Olga tiene una potente arrancada, es habilidosa en el uno contra uno (hizo un caño brutal en la primera parte) y muy vertical de cara a portería, como ella misma se define. En una de sus incursiones por la izquierda, a falta de 15 minutos para el final, descargó para Jenni Hermoso, que le hacía la clásica diagonal para recibir el balón a la espalda de la defensa. La pelota se le quedó un poco atrás y entonces se sacó el recurso de devolverla de tacón, en plan Neymar. Jenni demostró en este partido tener una calidad técnica superior a algunos jugadores de Primera masculina. Olga vio la dejada y no se lo pensó dos veces. Remató seco y con potencia. El balón trazó una majestuosa parábola, golpeó en el poste y se coló en la meta del Twente. Un golazo. Nacida en Barcelona hace 23 años, Olga fue uno de los siete fichajes que hizo el equipo azulgrana a principios de temporada. Criada en la cantera del Barça, pasó los dos últimos años en el Levante. Tiene el sueño de ser nominada al Balón de Oro femenino. Si sigue jugando así y marcando goles como el del Twente, estoy seguro de que lo conseguirá muy pronto.

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