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Piqué regresó para revivir otra pesadilla: 1-4 ante el PSG

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Casi 3 meses después de sufrir una lesión en los ligamentos de su rodilla derecha, Piqué regresó como titular al Barcelona. Y lo hizo para revivir la peor de sus pesadillas, porque el 1-4 ante el PSG se une ya a la larga lista de desastres europeos que no merece la pena volver a enumerar. Ya se encargaran otros de hurgar en la herida. El resultado no deja lugar a ninguna duda y no da pie a muchas esperanzas de remontada, por mucho que sea mejor que el logrado hace 4 años en París (4-0) y que luego se volteó en el Camp Nou (6-1). Ese fue quizá el último gran resultado del equipo en la Champions, pero ese mismo año el equipo ya dio muestras de agotamiento tanto en París como en Turín. Para encontrar un Barça sólido en la Champions hay que remontarse a 2015, cuando superó con suficiencia y consecutivamente a Manchester City, PSG, Bayern y Juventus para levantar su quinto título en la competición.

En aquel equipo todavía había una pareja de centrales de garantía (Piqué-Mascherano), un lateral derecho de nivel (Alves), un centro del campo en el que todavía estaban Iniesta y Xavi, pero también un Rakitic en plenitud y quizá el mejor tridente de la historia del Barça y posiblemente del fútbol (Messi, Suárez y Neymar) en su versión arma de destrucción masiva. Han pasado ya 6 años y nada queda de todo aquello. Apenas los últimos partidos de Messi y Piqué, algo que se demuestra del todo insuficiente para competir al máximo nivel en la Champions. Koeman está tratando de construir un Barça que pueda al menos jugar de tú a tú con los grandes, pero, como él dice, todavía le queda. Contra el PSG aguantó un tiempo, pero en la segunda parte pareció agotado física y mentalmente. 

Me parece que en esa segunda parte salió a relucir el esfuerzo que siempre hace el equipo en la Copa del Rey, este año agravado porque se jugaron varias prórrogas, y que siempre pasa factura, de una forma u otra, en las primeras rondas de la Champions. Hace ya tiempo que digo que el Barça debería prestarle menos atención a la Copa y jugarla con los suplentes, como hacía Guardiola, pero este año Koeman la ha visto como el camino más corto hacia un título y le ha dado una prioridad que al final puede resultar incluso baldía. En estos momentos, prácticamente fuera de Europa y con la Liga muy difícil, sólo hay un partido importante de aquí a final de temporada y es la vuelta de semifinales el próximo miércoles 3 de marzo contra el Sevilla. Si el Barça no es capaz de levantar el 2-0 de la ida, habrá dado casi por concluida la temporada con casi 3 meses de adelanto, algo que no le pasaba desde la segunda época de Van Gaal. 

Del partido contra el PSG, poco hay que decir. El Barça se adelantó gracias a un penalti trasformado por Messi, que casi a continuación le regaló el 2-0 a Dembélé y éste lo desperdició. Quizá ahí pudo estar el partido. Casi inmediatamente llegó el empate (el primer gol de Mbappé, de los 3 que metió, perfectamente evitable) y a partir de ahí casi no existió el Barça. Incapaz de controlar el partido, ni con balón, ni sin él, se libró milagrosamente del 1-2 hasta la hora de partido, pero entonces fue un juguete en manos de la velocidad de Mbappé, que a la contra le destrozó. Al contrario que su rival, el Barça no jugó como un equipo y por eso sus individualidades parecen poca cosa respecto a las del PSG. Del empuje, dinamismo e intensidad que se veía a principios de temporada en la juventud que Koeman ha ido introduciendo en el equipo poco se vio en este partido. El equipo está en construcción y necesita tiempo y algún que otro refuerzo. Una vez más, espero que haya paciencia y que no se intente quemar todo de nuevo, pero desgraciadamente no estoy seguro de que esto vaya a ocurrir. El ejemplo podría estar dentro de la propia casa, en la sección de baloncesto. Después de muchos años inciertos y de innumerables proyectos fracasados, el equipo ha logrado reunir un buen conjunto de estrellas y ha fichado a un entrenador que pone el énfasis en el equipo y no en las individualidades. De esta manera ha arrasado al Madrid en la reciente Copa del Rey y lidera la Euroliga. Ese y no otro es el camino y la tarea que tiene Koeman por delante. 

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