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Piqué tiene la misma ilusión que nosotros por este Mundial

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Había expectación por oír a Piqué en la víspera de la semifinal del Mundial de Clubes. Tanta que en el primer informativo que vi por la mañana su imagen abría el bloque de deportes por delante de la posible destitución de Benítez. Y ni siquiera había abierto la boca. El Madrid está eliminado de la Copa y a cinco puntos de Atlético y Barça en la Liga, pero la noticia del día era si Piqué volvía a meterse con Ramos, Arbeloa o el Madrid en general. Daba lo mismo. Así sigue el madridismo, esperando un tropiezo del Barça en Japón y, sobre todo, de Piqué, para así poder tener algo que celebrar estas navidades. El central azulgrana no dijo nada destacable en la rueda de Prensa, pero sí en una entrevista que concedió a El País.

«¿Qué le falta?», le preguntaba el periodista Jordi Quixano. «Ganar más –contesta Piqué– Tengo 28 años y me gusta mucho ganar. Hace dos o tres años jugaba porque me tocaba. Pero ahora amo cada vez más el fútbol. De joven pensaba en dejarlo a los 30, pero ahora quiero estar hasta los 35 años». Lo habrán escuchado una y mil veces: «Ganar es una droga. Te acostumbras y siempre quieres más». Les pasa a todos los grandes campeones y el Barça no es una excepción. Lo mismo que sus aficionados. En cuanto hay un tropiezo, no digamos una derrota, nos sienta muy mal. Igual que a Piqué. Igual que a Iniesta. Igual que a Messi. Ellos lo sienten igual que nosotros, porque son del Barça. Como nosotros. Cuando pierden generalmente no es por falta de ganas. Uno no hace más de 20.000 kilómetros en avión para ir a pasearse, como dice Luis Enrique.

Más ganas que tenía River Plate de llegar a la final no la tenían los 15.000 hinchas que había en el estadio en el partido contra Hiroshima o los 20.000 que se esperan en la final. Y si está en la final fue casi por una especie de milagro, porque el equipo japonés fue mejor que el argentino y disfrutó de las mejores ocasiones. Contra el Guangzhou, espero un partido parecido: el rival atrás esperando un fallo del Barça para salir a la contra. Habrá que tener paciencia. La disciplina asiática es la misma en Japón que en China. A ello hay que sumar la calidad de los brasileños, de la que el Hiroshima sólo tenía una unidad, Douglas. Con un Luis Suárez en sus filas se hubiera llevado la semifinal de calle. O con algo más de fortuna. El portero Barovero fue el mejor de River. No espero sorpresas en el once azulgrana. Creo que saldrá el equipo titular con la duda del portero (me da igual, pero yo le daría un partido a Ter Stegen y otro a Bravo) y quién acompañará a Suárez y Messi arriba. Yo insisto, como muchos de vosotros, en que me gustaría ver a Sergi Roberto en lugar de Munir o Sandro. Como en el Bernabéu. Y ojalá que con el mismo resultado.
(Foto/Autor: Piqué, con el trofeo de campeón del mundo/Fifa.com)

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