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Primer tropiezo, enésima trampa

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A lo largo de una Liga, el Barça se encuentra una docena de veces con trampas similares a las de Getafe. Hace poco tuvimos otra contra el Celta. A veces las supera, como en Vigo (0-3), y a veces no, como en el Coliseum (1-0). Un penalti transformado por Mata en un discutible derribo de De Jong a Djene, que ni siquiera tenía el balón controlado, significó el primer tropiezo para Koeman. Todos sabemos que jugar contra el Getafe es una tortura, pero si encima existe la colaboración del árbitro (en esta ocasión, Soto Grado, un colegiado medio novato, que ascendió a Primera la temporada pasada), pues ya la cosa se eleva directamente a suplicio o martirio. El Getafe plantea duelos individuales por todo el campo y en todos ellos va al límite, en todos deja un agarrón, un manotazo o una patada. Siempre no demasiado evidentes como para que el árbitro lo juzgue una agresión, pero sí lo suficientemente graves como para ir sacando al rival del partido, su verdadero objetivo. El árbitro tiene en su mano aplicar justicia y cortar ese juego, castigando la reiteración y cuando a los jugadores se les va la mano o el pie, que es en numerosas ocasiones. Arriba tenéis la más clara, un evidente codazo de Nyom en las mismas narices del árbitro, que parece seguir la jugada con concentrada atención. 

Como pitó falta, es obvio que vio la acción. ¿Cómo puede ser que donde muchos árbitros ven incluso una tarjeta roja Soto Grado no viese ni siquiera amarilla? No hay explicación. Por muchísimo menos y en una jugada muchísimo menos peligrosa a Lenglet le enseñaron la tarjeta amarilla y le enviaron a la calle antes del descanso. Unos minutos antes, Piqué, que ni siquiera había rozado al Cuchu, había visto la amarilla en un salto. En un fútbol con algo de justicia, Nyom jamás debió acabar este partido, pues terminó viendo la primera cartulina, después de innumerables faltas, en el minuto 72. Pero ya sabemos cómo se las gastan los árbitros en este país. Dicho esto, creo que el resultado quizá más justo en este partido habría sido un emptate. Es posible que el Barcelona no hubiera merecido más, pero tampoco menos. 

En la primera parte, Messi estrelló una buena ocasión en el poste y Griezmann envió a las nubes un mano a mano con Soria. Si llega a entrar cualquiera de esas opciones, creo que habríamos visto otro partido, pero… Las ocasiones hay que meterlas. El Getafe no las había tenido tan claras como el Barça, pero se encontró con el penalti y, a partir de ahí, sí que desperdició varias en los pies del Cuchu y Cucurella, todas al contragolpe. Messi lo intentó al final, Ansu reclamó un par de penaltis con nulo éxito y la suerte tampoco acompañó en un remate de Djene en su propia portería que fue al larguero. En fin, tampoco hay que rasgarse las vestiduras por esta derrota (la chirigota del Madrid fue peor, porque perdió en su casa con el recién ascendido Cádiz por 0-1), sobre todo, porque esto acaba de empezar, esta semana arranca la Champions y porque este sábado hay Clásico en el Camp Nou. Koeman refrescó el equipo mínimamente con Dembélé y Pedri. El primero alternó durante todo el partido aciertos y errores, como viene siendo habitual en los últimos años, pero el segundo jugó otra vez muy bien en su primera titularidad con los azulgrana. Pedri se está ganando a pulso tener más minutos, algo que no se puede decir, por ejemplo, de Trincao, aunque en su descargo hay que decir que Ansu y Coutinho, que también salieron de refresco, tampoco aportaron lo que se esperaba de ellos.

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