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Rijkaard había perdido más puntos y casi gana la Liga

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Hacía más de diez años que el Barça no perdía dos partidos en las primeras siete jornadas de Liga. El dato ha traído al presente el estreno de Rijkaard en el banquillo azulgrana. El técnico holandés, que había llegado al club con Laporta recomendado por Cruyff, perdió entonces más de la mitad de los puntos en juego, con un pobre saldo de sólo dos victorias, tres empates y dos derrotas en el Camp Nou, ante Valencia y Deportivo. Aquel equipo todavía perdería otros cuatro partidos más antes de acabar la primera vuelta: 3-1 en Villarreal, 5-1 en Málaga, 1-2 contra el Madrid en casa y 3-0 en Santander. El fichaje de Davids en invierno fue clave para equilibrar el grupo a nivel defensivo. El equipo empezó a funcionar, a ganar partidos, incluido un 1-2 en el Bernabéu, y al final casi gana la Liga. Remontó 15 puntos de desventaja al Madrid de Queiroz y le faltó alguna jornada más para haber peleado el título con el Valencia.

El ejemplo de Rijkaard, aunque me parece que las situación del equipo entonces y ahora no tienen nada que ver, puede servir para esta temporada. Sobre todo, porque a partir de enero el Barça podrá contar con dos (o más) refuerzos de lujo: Arda Turan y Aleix Vidal. Me parece que son dos piezas que pueden equilibrar lo que le falta ahora mismo al equipo: más inspiración, más frescura y más uno contra uno. En cualquier caso, creo que el Barça ha salvado este duro primer tramo de la temporada con buena nota. No con sobresaliente, claro, pero si con un bien alto tirando a notable. Ganó el título más importante (Supercopa de Europa), perdió el de menos prestigio (Supercopa de España), se mantiene a un punto del líder, el Villarreal, al que recibirá en el Camp Nou, dentro de cuatro jornadas, y en la Champions ha sacado cuatro puntos frente a los dos rivales más fuertes de su grupo, que lidera en estos momentos.

Si se tienen en cuenta todas las zancadillas puestas en este inicio de curso (sanción FIFA, calendario, acumulación de partidos, lesiones, sanción a Piqué y arbitrajes) creo que estaréis conmigo en que el saldo no puede ser más satisfactorio. Según una de las tantas leyes de Murphy, «cualquier situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar», pero lo normal es que a partir de ahora la suerte y los resultados sean mejores. En octubre y noviembre el calendario da un respiro, porque sólo hay una salida realmente complicada, la del Bernabéu del 21 de noviembre y hasta el próximo parón de selecciones, que es justo antes del Clásico, el Barça sólo jugará seis partidos: cuatro en casa (Rayo, Eibar, Borisov y Villarreal) y dos fuera (Borisov y Getafe). Es tiempo que hay que aprovechar para recuperar a jugadores lesionados, acumular puntos en la Liga y dejar encarrilado el pase a octavos de la Champions. De momento, no hay nada perdido, así que sólo queda mirar al futuro con optimismo.

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