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Será una Liga larga y complicada

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«Es una derrota preocupante», dijo Luis Suárez nada más acabar el partido en Granada (2-0) con la segunda derrota de la temporada. También yo lo creo. Dos victorias, dos empates y dos derrotas en los 6 encuentros que llevamos de curso. No empezaba tan mal la Liga el Barça desde hace 25 años, desde la temporada 1994-95, la última de Johan Cruyff en el banquillo. Auguro que será una Liga larga y complicada. Como todos vosotros, siento una gran decepción, claro, pero, a la vez, como siempre intento mirar las cosas desde el lado positivo, veo que el Atlético, que pinchó también en casa ante el Celta, está a sólo 3 puntos (cuando hace nada estaba a 5), y que el Madrid, que tiene que jugar todavía en Sevilla, sólo está separado por 1 punto. No son distancias insalvables, por supuesto, así que yo me resisto a dar por perdida la Liga en septiembre. Queda mucho, pero tanto como le queda al Barça por mejorar si quiere pelear por el título de nuevo. En cualquier caso, este mal comienzo del curso liguero para mí destaca y pone en valor la exitosa trayectoria del equipo en los últimos 11 campeonatos, de los que ha ganado 8. Si esta Liga no se gana, tampoco voy a llorar. Sobre todo, si el equipo acaba alzando la Champions. Es lo que ha hecho el Madrid en la última década: arrastrarse por la Liga y triunfar en Europa. Y todo el mundo lo ha alabado. Así que no creo que ahora tenga por qué ser de otra manera. 

El partido en Granada se torció desde el primer minuto y ya no se enderezaría ni con la entrada de Messi y Ansu Fati al comienzo del segundo tiempo. Fue en una cadena de despropósitos e infortunio. Cuadra Fernández no apreció una clarísima falta a Lenglet en un salto (ni Mateu Lahoz en el VAR tampoco, por supuesto, para qué), Junior regaló el balón y además se resbaló y, para colmo, el remate de Antonio Puertas rebotó en Piqué e hizo una parábola extraña que superó a Ter Stegen antes de que Azeez remachara en la línea de gol. El Granada, con la complicidad arbitral y un césped alto e irregular, planteó un partido de guerrillas y lo ganó, sobre todo, porque se llevó la mayoría de los duelos individuales que planteó a lo largo y ancho del campo. La falta de intensidad (y también de fútbol) está pasando factura al Barça en este comienzo de curso.

Apenas creó peligro el Barça, con Griezmann y Suárez desconectados del juego y  muy expuesto en las contras del Granada. Partidos así se le presentan al Barça muy a menudo y carece de respuestas. Cuando el plan A (circular el balón y mover al adversario en busca de huecos) no sale por cualquier motivo (buena organización defensiva del rival, mal campo, falta de velocidad de pelota), el equipo de Valverde carece siempre de un plan B o un plan C. ¿Por qué a veces no se puede saltar el trámite del centro del campo y buscan un balón largo a los delanteros para desde ahí comenzar a crear peligro? No es un delito hacer eso. Al contrario, así se varía el juego. Da la sensación de que si el plan A falla todo se va al garete. En la segunda parte, ya con Messi sobre el campo, se vio que en cuanto alguien desequilibraba en algún sitio, aparecía más sensación de peligro. La presencia del astro argentino y de Ansu Fati fue insuficiente, porque Valverde quitó un centrocampista y el equipo se partió en dos. Además, un balón llovido le dio en la mano a Vidal, nada más salir al campo, y Mateu Lahoz esta vez sí le dijo a Cuadra Fernández que fuera a verlo al monitor. Nada le dijo, eso sí, en dos faltas clarísimas dentro del área a Griezmann y a Suárez o que debió expulsar a Soldado. Polémicas arbitrales aparte, el Barça fue un ejercicio de impotencia en Granada. Allí levantó la segunda Liga de Luis Enrique en un final de infarto en el que el equipo se vio obligado a ganar los últimos 5 encuentros. Más que con la decepción de este sábado, me quedo con el recuerdo de lo difícil que resulta siempre para el Barça ganar una Liga. Encerronas como la de Granada las sufre todas las temporadas. A veces, las salva. Y, a veces, no. Sin ir más lejos, el curso pasado también perdió en Leganés, por estas mismas fechas, dando una imagen y una impotencia más o menos parecida. Por rescatar algo positivo, me gustó mucho la rebeldía ante el fracaso de De Jong (arriba en la imagen de fcbarcelona.com) durante todo el encuentro. Debería ser un espejo donde se mirasen todos los demás. Ese es el camino.

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