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Fernando Torres revive el gol de Maradona en el Bernabéu

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Fernando Torres emuló en El Madrigal un gol histórico: el de Maradona en el Bernabéu, en la ida de la final de la primera Copa de la Liga, trofeo efímero que el Barça ganó en dos ocasiones de las cuatro que se disputó. Maradona alumbró su famoso tanto una agradable noche de verano de junio de 1983, fecha en torno a la cual el Niño debió ser concebido, pues nació justo nueve meses después (marzo del 84). El recorte torero de Torres a Bailly, tras sortear a Asenjo, puso de inmediato en mi mente aquel otro que el genio de Maradona improvisó ante Sandokán Juan José tras haber driblado al portero Agustín.

El propio Maradona relata así este famoso gol en su biografía Yo soy el Diego: «Sacamos un contragolpe desde mitad de la cancha, corrí con la pelota, me salió el portero, lo pasé y encaré solo hacia el arco. Yo veía que por atrás me corría Juan José, que era un defensor petisito, de barba, rubio y con el pelo muy largo. Amagué para meterme con la pelota y todo, lo esperé y cuando llegó, enganché para adentro, casi sobre la línea. Él pasó de largo y yo la toqué despacito al gol…”. ¡Qué fácil parece el fútbol para los elegidos! Así contado, parece que podría hacerlo cualquiera.

Estoy seguro de que Torres ha visto más de una vez ese gol en youtube, porque se nota que le gusta el fútbol. Y seguro que se habrá visto muchas veces marcándolo en su imaginación antes de hacerlo realidad en El Madrigal. Siempre pensé que el Niño acabaría jugando en el Barça. Rosell y Guardiola intentaron su fichaje y Xavi e Iniesta, con los que siempre se ha asociado estupendamente en la Selección, lo aconsejaron públicamente en numerosas ocasiones. Camino de los 32 años, ya no creo que haya tal posibilidad, pero nunca se puede decir nunca, sobre todo en el mundo del fútbol. El sueco Larsson llegó al Barça con esa edad y, desde que se fue, yo siempre he echado en falta ese perfil en la plantilla azulgrana, el de un delantero temible y goleador al que no le queme el banquillo y que pueda echar una mano en los partidos que se compliquen o para dar descanso al nueve titular. Quién sabe, a lo mejor todavía hay tiempo para ver a Torres de azulgrana. Pese a que su corazón es atlético al cien por cien, de eso no hay duda, me da la impresión de que a él tampoco le desagradaría nada una aventura como ésta al final de su carrera.

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